miércoles, 25 de febrero de 2015

2 - La Historia que No se Difunde

                                                     LA HISTORIA QUE NO SE DIFUNDE
Todo lo que voy a comentar a continuación, es únicamente el resultado del análisis y percepción proveniente del estudio que hice como historiógrafo de una etapa de lo acontecido en nuestro país desde mediados del siglo XVIII hasta el presente. Es percepción alejada de toda visión interesada, porque someter                                                 el análisis de los sucesos a la ideología secular, es negar la genuina realidad de los hechos.
Lo que ha pasado y sigue pasando, es el choque del partidismo ideológico que se antepone a la realidad, tanto como al saber necesario para ir resolviendo los problemas, y también la forma para encarar el desafío que requiere planificar un sostenido crecimiento, complementado con un eficaz desarrollo para mejorar todo lo que hay que hacer para construir un gran país que sepa ganarse  el respeto de los estados del mundo.
No basta con estar completamente seguro de que se tiene la razón, si nadie más está de acuerdo con lo que se dice y se hace y no comparte  la misma visión de la realidad. Por eso me empeño sin descanso para que se comprenda la verdadera situación que los argentinos estamos viviendo, así como las causas que han llevado a desencuentros y antinomias irreductibles.
No me ciega la soberbia que me lleve a pensar que puedo desafiar las leyes de la política, pero lo que es innegable es la necesidad de cambiar de paradigma para que el hombre se sienta conforme conviviendo con la realidad que no quiere reconocer. No admitirla demanda un excesivo desasosiego por una aptitud que es concomitante con la perturbación que altera la probidad.
Si hablo de política y de economía, tendría que decir que es un poco de estudio, experiencia, mucho pragmatismo, sentido común y amor a lo que siempre hago con el único interés de mejorar el comportamiento de los hombres, que de alguna manera participan como artífices del destino de nuestro amado país para que la gente pueda vivir mejor.
Este mismo sentido y propósito guiaban a Alem, Yrigoyen, Perón, Frondizi y Kirchner, cuando gobernaban sin ser grandes estadistas, pero amaban a su patria y a toda su gente, aunque tuvieran que corregir su anticuada postura.  El estado de derecho debe ser compartido por todos, pero prevalece la existencia utilitaria de una puja ideológica y política carente de grandeza que se antepone por encima de los altos intereses de la nación.
La función del Estado es, precisamente, lograr que los objetivos que se hubieren fijado individualmente, deriven en el crecimiento del conjunto. De ser así es seguro que no se obtengan utilidades de inmediato, pero es probable que de esa manera se pueda producir en el futuro beneficios generalizados y competitivos.
En los años 60 el ingreso surcoreano por habitante era de 20 dólares, y el de Argentina era de 100 dólares. Nuestro país en ese entonces, era cinco veces más rico que Corea del Sur, pero ahora ese ingreso en la Argentina es la mitad del que tiene aquel país. ¿Saben por qué? Porque los que gobernaron la Argentina hasta el final del siglo XX siguieron exportando en su mayor parte productos primarios sin valor agregado, especialmente agropecuarios y mineros, mientras que Corea del Sur invirtió en  investigación y desarrollo tecnológico, (autos, semiconductores, maquinarias, herramientas , etc., etc.).
Los oligarcas capitalistas y los políticos demagogos incapaces y sin ideas se enriquecieron viviendo en la opulencia endeudando al país que sólo siguió creciendo vegetativamente pero sin desarrollo, pero el resto de la economía se atrasó colectivamente. 
La respuesta no es difícil imaginarla; pero previamente habría que recorrer -con apretada síntesis- algunos pasajes de nuestra historia para recordar qué hicimos los argentinos para padecer esa injusta y desgraciada situación, que todavía prevalece aunque de otra manera.
< ALSINA, Adolfo (1829-1877), vicepresidente que ejercía en los hechos la jefatura de gobierno sin suficiente preparación ni experiencia de gestión durante el mandato de Faustino Sarmiento, entre 1868 hasta 1874, quien se dedicaba con mayor interés en los asuntos tendientes a mejorar el nivel educativo que en aquel entonces necesitaba el país, materia que él conocía por su conocida vocación en la docencia.
< AVELLANEDA, Nicolás que gobernó desde 1874 hasta 1880. Durante su mandato terminó con la conquista del desierto y federalizó la Ciudad de Buenos Aires.
< PELLEGRINI, Carlos, político 1846-1906, Ministro de Guerra y Marina desde 1879 hasta 1885. El sector conservador de la Unión Cívica encabezada por Mitre, (después convertida oficialmente por Hipólito Yrigoyen en U.C.R.) traicionó la revolución gestada por Alem, y negoció con Roca la asunción a la primera magistratura del vicepresidente Carlos Pellegrini que debió enfrentar una deplorable y caótica situación económica, pero supo salir de ese intrincado estado convertido en un verdadero “Piloto de Tormenta”. Se hizo cargo de la presidencia desde 1890 hasta 1892 en un momento aciago para el país, sucediendo a Juárez Celman derrotado por Alem mediante un movimiento sedicioso. Sacó al país del caótico estado económico y fundó el Banco Nacional que después se transformó en el actual Banco de la Nación Argentina. Para ello, Pellegrini, para no hipotecar aún más al país a merced del imperialismo financiero internacional, en aquel entonces con poder establecido en Inglaterra, logró que un grupo de banqueros, terratenientes, estancieros y comerciantes argentinos suscribieran un empréstito de “15 millones de pesos oro” para hacer frente a los vencimientos de la enorme deuda y no caer en la cesación de pago (“default”), que podía habernos llevado al abismo económico sin término ni fin. (Historia que se volvió a repetir después del año 2001, que culminó con la asunción de Néstor Kirchner también como “Piloto de Tormenta).
Ya el gobierno inglés en connivencia con Alemania, esperaba el debacle y el desquicio de nuestro país, para que en nombre de sus espurios intereses como prestamistas, nos imponerían la intervención de Europa para atarnos de pie y manos, lo que nos hubiera hecho perder nuestra independencia soberana lograda con mucho dolor y sangre derramada.
< ROCA, Julio Argentino ( tucumano, 1843-1914). Dirigió la guerra del desierto exterminando a casi todos los indómitos indios originarios de nuestra extensa pampa, arrasando sin miramiento las tolderías de los  malones aborígenes con métodos execrables que merecen ser condenados por su crueldad. Los indios que quedaron, en su mayor parte mujeres y niños, fueron sometidos a la servidumbre, separando a los hijos de sus madres. Presidente de la República entre 1880 hasta 1886, impulsó el ferrocarril con la injerencia y las inversiones del imperio británico, que amplió, imponiéndola a su arbitrio, la extensión del recorrido de la red con el exclusivo beneficio para transportar la producción agropecuaria y otros productos campestres hasta el puerto de Buenos Aires. La tarifa por él consentida que aplicaba la empresa ferroviaria británica para transportar desde la Capital Federal los productos elaborados de uso y consumo de las poblaciones del interior de nuestro país, era diez veces más elevada. De esa manera, los argentinos pagábamos el costo del traslado ferroviario de los que se exportaba a Inglaterra, cuyos productos no sólo eran destinados al consumo propio, sino que en su mayor parte también los reexportaban con valor agregado en forma triangular a otras naciones de Europa y también de ultramar. Ellos lo podían hacer por su hegemonía preponderante y contar con los medios técnicos necesarios y la mayor flota naval que en aquel entonces reinaba en los mares, que históricamente lo hacían también como filibusteros o piratas del mar. El Mercado de Liniers hasta donde se transportaba el ganado vacuno con destino a exportación, era un feudo operado por los ingleses, los frigoríficos que faenaban las reses, cuya carne en su mayor parte se enviaba a Inglaterra, los buques que transportaban los productos cárnicos y otros suministros surcando el mar con destino al Reino Unido, y las compañías de seguro y reaseguro que amparaban la carga despachada, eran de dominio exclusivo de los intereses de Inglaterra. Si hiciéramos un minucioso análisis o ecuación financiera de los costos que demandaba la articulación de todo el proceso antes señalado, arribaríamos a la certera conclusión de que los argentinos les pagábamos indirectamente a los ingleses para que consumieran los selectos productos del campo y la mejor carne de nuestras pampas. Si bien Roca realizó en general una ardua tarea, debido a que le tocó actuar en época de la organización nacional, su mandato fue providencial haciendo lo mejor que pudo. En su afán por poblar el país y potenciar la producción agropecuaria para acrecentar el ingreso de divisas, no encontró nada mejor que adjudicar indebidamente y sin costo alguno, millones de las mejores hectáreas cultivables del territorio de todo el país a sus amigos oligarcas. Pero se equivocó, porque los terratenientes beneficiados amojonaron los campos así recibidos para aumentar su patrimonio y el peculio familiar sin introducir mejoras necesarias para hacerlas producir. Latifundios que hoy  sus herederos explotan convertidos en propietarios sin derecho genuino, pero reclaman insistentemente un aumento de rentabilidad y una menor injerencia del Estado que debe velar por los altos intereses de toda la Nación. En esta misma tesitura aparece ahora a través de un medio periodístico de Córdoba el abogado Raúl Faure con ínfulas de historiador, teñido totalmente de ideologismo perimido, animado por lo que él cree que es la realidad que ha vivido y vive el país. Pero soslaya aviesamente los acontecimientos que se produjeron en el país como secuela de lo que se hizo hasta 1886 con secuelas que perduraron hasta la década del 2000.
< ALEM, Leandro N. 1844-1896. Tío de Hipólito Yrigoyen. Encabezó la sedición que terminó en 1880 con la renuncia del presidente miguel JUAREZ CELMAN, (el corrupto burrito cordobés, como era conocido), quien se había quedado sin apoyo y se encontraba abrumado por los actos de corrupción de su gobierno y el excesivo gasto público sin poder resolver la desmañada situación que atravesaba el país. De ahí que Alem asumió como Presidente Provisional hasta 1893, obteniendo la mejora financiera apelando a créditos del exterior que hipotecaron aún más a la Nación. Era un neto político de barricada bien intencionado que amaba a su país a su manera y nada más. Según Felipe Piña, nuestro preclaro historiador, escribió que en 1895 decía Alem en una carta a un amigo: “los radicales conservadores se irán con don Bernardo de Irigoyen; otros radicales se harán socialistas o anarquistas, los de Buenos Aires dirigidos por mi sobrino Hipólito Yrigoyen, se irán con Roque Saenz Peña, y los radicales intransigentes nos iremos al carajo”. Un año después, el 01 de junio de l896, Leandro N. Alem, decepcionado por el fracaso de los políticos y asqueado de la corrupción del régimen que mantenía Juárez Celman, decidió suicidarse dejando un testamento político; “He terminado mi carrera, he concluido mi misión. Para vivir improductivo, inútil y deprimido, es preferible morir”. Pero antes profirió la sentencia que para mal del país ha quedado acuñada en la historia: ¡Sí, que se rompa pero que no se doble, dijo! ¡”Cuanto bien ha podido hacer este partido”! No importa, todavía puede hacer mucho mediante las nuevas generaciones. Pero ahora parece que los actuales dirigentes del Partido se han quedado sin ideas productivas empeñados más en escalar posiciones a cualquier precio que en ocuparse en engrandecer al país.
El 22 de noviembre de 1902, el ministro del Interior Joaquín V. González declaraba que la agitación social de la Argentina “era el producto de un par de docena de agitadores de profesión, y que bastaba con eliminar a estos exaltados para devolver la tranquilidad que merece la sociedad”.
El sector conservador de la Unión Cívica (después convertida en U.C.R.) encabezada por Mitre, traicionó la revolución y negoció con Roca la asunción del vicepresidente Carlos Pellegrini.
Los radicales cuando estuvieron en el poder no supieron gobernar, y cuando están en la oposición se convierten en una máquina de impedir.
Fue en el pacto Roca-Runciman, cuando en 1932  Argentina pidió que le reconocieran el status de colonia del Imperio Inglés para poder vender las carnes y los granos que producíamos. Desde entonces transcurrieron  70 años exportando materia prima y producción primaria agroindustrial con escaso valor agregado y reducido ingreso de divisas (primero libras esterlinas y después dólares por el acuerdo financiero de Bretton Woods de 1944 al que llegaron los poderosos países que ganaron la segunda guerra mundial. Ahora todo ha cambiado con la revolución agrícola con semillas transgénicas, la siembra directa (sin arar ni rastrear la tierra), los agroquímicos (pesticidas y fertilizantes) y la alta tecnología de todo el abanico de maquinaria que el país ya produce y exporta en toda su diversidad. Los productores en muchos casos pueden equiparse accediendo a créditos blandos que el actual gobierno subsidia, al igual que a los combustibles que usan la maquinaria y también los transportistas de las cosechas y los contratistas que realizan la labranza. El Gobierno Nacional también paralizó las ejecuciones hipotecarias y prendarias que sufrían muchos productores,  y les refinanció las deudas a largo plazo y bajo interés a través del Banco de la Nación Argentina.
La revolución agrícola inició su pujanza y tomó impulso a partir del año 2003, incorporando más de 20 millones de hectáreas, incluyendo tierras que hasta entonces eran consideradas áridas, estériles o infecundas. El avance es extraordinario porque se ha venido reflejando en la producción de más de 100 millones de toneladas de granos, a las que contribuyó la alta calidad y el sorprendente rendimiento por hectárea que incrementa potencialmente la rentabilidad de los productores, a pesar de las quejas de que no obtienen suficientes beneficios compensatorios como consecuencia de su constante apetencia insaciable. Postura que es sostenida por sus corporaciones y los partidos políticos opositores que aprovechan esos reclamos con promesas imposibles de llevar a cabo, sin contar con los recursos genuinos disponibles. Los productores agropecuarios nunca ganaron y se capitalizaron tanto como en la última década. Y cuando sufren inclemencias, sequía o inundación, enseguida reclaman desesperadamente la ayuda del estado para que les remedie sin atenuante su desesperada situación.
< SAENZ PEÑA, Luis 1822-1907, Miembro del Partido Político Nacional. Presidió el país  desde 1892 hasta 1895. Se destacó reprimiendo a los Radicales.
< SAENZ PEÑA, Roque, 1851-1914, hijo de Luis, se alzó contra la doctrina de MONROE: “América para los Americanos”. (Posteriormente, el Ministro de Relaciones Exteriores Carlos SAAVEDRA LAMAS, Premio Nobel de la Paz en 1936, proclamó la doctrina “América para la Humanidad” contrapuesta a la de Monroe). Roque fue miembro del Partido Nacional y presidente del país desde 1910 hasta 1913. Estableció el sufragio obligatorio universal en 1912.
< YRIGOYEN, Hipólito 1852-1933 (sobrino de Leandro N. ALÉM y de Bernardo de YRIGOYEN). Este último fue gobernador de la Provincia de Buenos Aires y el que organizó la Unión Cívica Nacional en 1890. Hipólito Yrigoyen participó en diversas intentonas sediciosas en la década de 1890 sufriendo confinación en la Isla Martín García. Fue el fundador de la UNIÓN CÍVICA RADICAL Y PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA desde 19l6 hasta 1922. Hombre austero, honesto y bien intencionado con ideas revolucionarias; democratizó la vida pública y realizó importantes reformas sociales y universitarias. Elegido de nuevo presidente en 1928. Los problemas económicos de la época y la rebelión de las masas conspiraron contra la gobernabilidad, terminando derrocado en 1930 por el golpe de estado comandado por el General José Félix URIBURO, quien gobernó intentando instalar un régimen fascista. Recién en 1932 este dictador convocó a elecciones en las que mediante fraude, impuso a su candidato, el General Agustín P. JUSTO (el voto cantado durante la conocida DÉCADA INFAME). Este militar gobernó como un dictador con el apoyo de las fuerzas armadas y la oligarquía vacuna.
        < ALVEAR, Máximo Torcuato de, 1868-1942. Fue presidente de la República en 1922, después de la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen, hasta 1928. Y desde 1931 presidió el Partido Radical. Siempre predispuesto a viajar a París con estadía de placer. Gobernó en la época de las vacas gordas sin mayor beneficio para el pueblo que vivía padeciendo necesidades sin remedio ni fin.
< PERÓN, Juan Domingo, militar y político 1895-1974. Si bien era capitán del ejército, no participó en forma directa en el golpe militar de 1943 que terminó con el contubernio cívico-militar que lideraba el General Agustín P. Justo. Se desempeñó a frente del Ministerio de Trabajo y Previsión. Sindicalizó a los trabajadores y les confirió derechos porque hasta ese entonces habían sido expoliados sin atenuante por los terratenientes y la oligarquía dominante que imperaba sin opción en medio de una economía liberal sin ningún regulación.
Después de 1944 fue nombrado Ministro de Guerra (hoy de Defensa) y Vicepresidente. En 1945 fue destituido de sus cargos y confinado en la Isla Martín García, desde donde regresó triunfante liberado con el apoyo de su futura esposa Eva Duarte (incansable benefactora de las familias humildes y la que promovió la instauración del voto femenino) y la apoteótica movilización de todos los trabajadores del país, convirtiéndose así en el líder de la clase trabajadora que hasta ese entonces era explotada sin derecho alguno. Su experiencia como conductor se compatibilizó con su desempeño como agregado militar en la embajada en Italia en tiempos de la dictadura de Benito Mussolini, y después en Berlín durante el proceso racista del nazismo, en los años de la conducción ascendente de Adolf Hitler como presidente del partido obrero alemán nacional socialista. Alemania era sostenidamente humillada por la derrota que sufriera en la Primera Guerra Mundial en 1918. En ese entonces aquel país se encontraba agobiado económicamente por la política liberal que le imponía el capitalismo financiero, y el solapado boicot sostenido encarnecidamente por el judaísmo originario del sionismo internacional, en aquella época con epicentro en Inglaterra y después con mayor poder concentrado en los Estados Unidos de Norte América, desde donde se ramificó por todo el mundo. Ya conocemos el poder que ejerce sin opción el sionismo, que se afianzó después de la instalación de la nación judía (Israel) en el medio oriente, con el apoyo irrestricto del imperialismo absolutista de Estados Unidos de Norteamérica.
Con la arraigada experiencia adquirida por Perón en el escenario europeo, su actuación tenía la influencia derivada del trasfondo de esos dos regímenes de reivindicación social y populista de la clase trabajadora, que en nuestro país venía siendo explotada y mantenida indefensa por el poder económico liberal que todavía intenta emerger activo. Esa política acentuadamente socialista se contraponía a los espurios intereses de los terratenientes y el capitalismo vernáculo adherido al imperialismo financiero internacional, cuya hegemonía no podía tolerar que un país emergente sacara los pies del plato. Perón estaba convencido de que para mantener la gobernabilidad, ésta tenía que estar sustentada unívocamente con la participación de todas las fuerzas políticas del país que se encontraban en constante antagonismos y desencuentros. Para viabilizar en la coyuntura esa finalidad, recurrió a un hombre de máxima confianza y lealtad para que realizara una delicada y secreta misión encubierta tendiente, en primera instancia, a sondear el eventual interés y apoyo de la caracterizada Unión Cívica Radical (que de radical no tiene nada según lo demostrado históricamente), con el objetivo de concretar la formación de una audaz y heroica integración política que resultara perdurable para gobernar sin altibajos y poder sacar al país de su postración y estancamiento. Fue así que el enviado con facultades para concretar esa loable finalidad, se trasladó a Córdoba y entrevistó al doctor Amadeo Sabatini, odontólogo italiano nacionalizado argentino, en aquel entonces presidente de la U.C.R. nacional, contando en su haber político con una eficiente, ordenada y trascendente gobernación de esta provincia. Con el mandato que portaba el enviado para evitar la confrontación electoral, se le ofreció al Partido Radical que él presidía, la vicepresidencia de una eventual fórmula unificada, las gobernaciones, los ministerios, las secretarías, la dirección y control de todas las empresas oficiales (ferrocarriles, Y.P.F., Teléfonos del Estado, Obras Sanitarias, Gas, Vialidad Nacional, Aerolíneas, etc., etc.), reservándose para lo que después se denominó “Partido Justicialista”, la Presidencia, el Ministerio de Guerra (ahora de Defensa), y el Ministerio de Trabajo y Previsión, con la finalidad de poder aglutinar, defender y contener en armonía las aspiraciones de los trabajadores que ya comenzaban a reclamar mayores beneficios
Ese honroso hombre con sangre italiana respondió, no sin antes consultar a los demás caudillos del Partido, con la misma histórica frase acuñada en su momento por Leandro N. Além: “Que se quiebre pero que no se doble”, postura referida al Radicalismo. Esa insensata posición irreductible que los ciudadanos hace tiempo han censurado, fue el mayor error cometido por el inquebrantable partido centenario. Esto dicho con inflamada razón y profundo respeto, teniendo en cuenta la tremenda implicancia de aquella intransigencia que fue marcando a fuego los desencuentros, enconos y avatares que se sucedieron desde esa actitud desacertada o, si se prefiere, desatinada y soberbia postura.
Frente a la determinante actitud de los políticos y la controvertida situación que se produjo por el fracaso del plan, Perón, frente a tal disyuntiva, para poder cumplir con lo que él creía que era el único camino que le quedaba para resolver los intrincados problemas que aquejaban al país, comenzó a armar la estructura de un partido que podría llevarlo al poder. Mientras tanto el Departamento de Estado del Imperio del Norte, viendo que lo que se avecinaba se le podía escapar de las manos sin poder mantener sus designios, fue promoviendo con la participación necesaria de los principales políticos autóctonos y la connivencia de ciertos dignatarios de la Iglesia Católica, y algunos  personajes que ejercían el dominio de la libertad de mercado, un frente político comandado por el siniestro embajador de Norteamérica, Spriulio Braden, que ejecutaba con impunidad y total descaro las directivas recibidas con abundante aporte económico como para doblegar voluntades, una simbiosis opositora denominada “UNIÓN DEMOCRÁTICA”, para enfrentar a Perón en la contienda electoral. Esa comunidad de acción se consumó con la U.C.R. (que fogoneaba el movimiento), el socialismo, el comunismo, los demócratas progresistas, los conservadores y con otros individuos de toda laya, (los mismos que derrocaron a Hipólito Yrigoyen). En aquellos tiempos se decía que esa cofradía reflejaba la imagen del espanto que los unía. Ese comportamiento fue el mayor error cometido por los políticos en detrimento de los altos intereses de la Nación, actitud que ha dejado huellas indelebles que sólo el tiempo podría borrar. El camino al infierno también se encuentra plagado de buenas intenciones.
Perón se impuso en la elección con apenas una mayoría del 51,40% de total de los votos válidos. Al que llegó por haber logrado el apoyo de una línea del Radicalismo, denominada “Junta Renovadora”, liderada por el enjundioso político J. Hortensio Quijano, que integró, como vicepresidente, la fórmula que salió airosa.
De ninguna manera la oposición iba a soportar esa humillante derrota en las urnas. Desde entonces la oposición quedó desairada y se dedicó por todos los medios a su alcance, y con el apoyo del IMPERIALISMO ESTAUNIDENSE a entorpecer la gobernabilidad ganada democráticamente y sin fraude. (Según los tratados de estrategia, la defensa de la permanente y feroz acometida sin miramiento de los que se oponen, tiene que consistir  necesariamente en una insoslayable y acentuada represión, que casi siempre responde aferrada a un sesgo dictatorial para salvaguardar una sana conducción del país permanentemente menoscabado).
Como el Justicialismo lograba triunfar en todas las elecciones, entonces la oposición sustentada por la U.C.R. apeló, como último recurso para destronarlo, acudir a los cuarteles intentando promover la sublevación de las fuerzas armadas, (así lo han reconocido en su momento  los mismos caudillos de ese partido). Después de varias intentonas, en setiembre de 1955, el General fue derrotado, debiendo finalmente exiliarse en España con un ostracismo de 20 años. En ese prolongado destierro obligado, acaecieron desgraciados acontecimientos en nuestro país. La permanencia de la dictadura militar en el gobierno amamantada por los EE.UU., al igual que a los demás países latinoamericanos, porque esa es la forma menos cruenta y funcional para mantenerlas bajo su dominio con la connivencia de los militares y los políticos opositores. Ese es el procedimiento que el imperialismo todavía utiliza para explotar a los pueblos sin mayores complicaciones.
Desde entonces nuestro país viene sufriendo nefastas situaciones con distintas tendencias que han quedado gravadas en un extenso repertorio que todos conocemos, pero que conviene recordar para que no caigan en el olvido. Aquí vemos que algunos políticos todavía mantienen cierta tendencia a ejercer la fuerza en toda su variabilidad para intentar llegar al poder que no pueden alcanzar dentro de los parámetros democráticos. Pero pierden el tiempo porque el Pueblo ya los conoce. ¿Será quizás porque no ameritan las condiciones para catapultarse con éxito?
Los militares argentinos siempre han sido aleccionados en los cursos dictados en la “ESCUELA DE LAS AMÉRICAS”, estructurada por el Departamento de Estado, y que se mantiene instalada y dirigida por la CIA en la República de Panamá, (a raíz de que EE.UU. detentaba el derecho de intervención militar obtenido por el acuerdo firmado para la construcción del Canal). Esos cursos tienen la finalidad de “domesticar” a los uniformados de Latinoamérica para conocer su idiosincrasia y tendencia como medio de convertirlos en el futuro como vasallos de sus designios. Influenciadas por el bagaje de esas enseñanzas que portaban en sus mochilas, nuestras Fuerzas Armadas se sintieron con derecho a entronizase en el poder bajo la férula y protección de los EE.UU. de NORTE AMÉRICA, convirtiéndose así en sangrientos dictadores que abolieron la constitución, cercenaron todos los derechos, proscribieron el Partido Justicialista y amordazaron al Pueblo al que reprimió sin piedad, con la anuencia encubierta de la Iglesia Católica y los políticos que se regocijaban pensando que después de todo se les abría el panorama sin trabas para alcanzar el poder con la proscripción del Partido Peronista.
La ambigüedad, la incoherencia o el doble stándar suele ser moneda corriente en las relaciones internacionales de los poderosos, a la hora de emitir juicios sobre conducta de gobiernos o de países aliados, respecto de aquellos que no están en sintonía con sus inconfesables intereses imperialistas que usan como arma el entramado del sistema financiero internacional.
En 1958, cuando la dictadura militar convocó a elecciones generales, debido a las luchas internas que se produjeron en el radicalismo, el Centenario Partido se escindió en dos fracciones: una denominada “RADICALES DEL PUEBLO”, liderada por Ricardo BALBÍN, acompañado entre otros por Raúl´Alfonsín; y la otra intitulada RADICALISMO INTRANSIGENTE”, conducida por Arturo Frondizi (1908-1995, abogado y profesor de la Universidad de Buenos Aires), con el respaldo de algunos caudillos disidentes. Para poder llegar a la primera magistratura y atento a la proscripción del peronismo, Frondizi pactó con Perón que para entonces se encontraba exiliado en España, la adhesión electoral del Justicialismo. Para sumar los votos de los partidarios peronistas, este preclaro político se condicionó a ciertas reglas convenidas para poder gobernar sin altibajos. Frondizi ganó las elecciones gobernando después como un estadista convertido en un versado desarrollista. Impulsó la industrialización y la producción con mucho éxito. El país creía sin pausa con viento de cola. Apena asumió la presidencia, arrojó al cesto su libro “Política y Petróleo” que se basaba, entre otras consideraciones, en que el Estado tenía que ser el único en explotar la riqueza petrolera sin injerencia extranjera, pero no concibió que esa obstinada postura implicaba un falso nacionalismo alejado de la realidad, dado que para ello se necesitaban enormes inversiones y la expansión de la tecnología necesaria que el país en aquel entonces no estaba en condiciones de proveer. Con esa idea se había opuesto tenazmente junto con los demás legisladores de su partido, cuando perón intentó aprobar democráticamente el contrato denominado la “California Argentina” que había convenido con una empresa norteamericana para la exploración y extracción del petróleo. El proyecto de ley fue tratado y aprobado por las Comisiones del Congreso. Tratamiento que se interrumpió al no prosperar en las sesiones porque fue uno de los motivos que la oposición y los militares esgrimieron como otro justificativo para decidir el golpe de Estado en 1955.
Finalmente, para continuar su política desarrollista en esas circunstancias, este destacado político recurrió a empresas extranjeras que aportaron capital y tecnología para aumentar la exploración y explotación de ese hidrocarburo. Frondizi,  al sentirse fuertemente sustentado por el éxito de su desempeño, dejó de cumplir lo pactado con Perón, quien le retiró el apoyo irrestricto.  Al perder ese invalorable respaldo se inclinó en demasía hacia la izquierda, motivo que sumado a los contratos petroleros que los Radicales del Pueblo combatían obstinadamente sosteniendo, como lo hacían siempre, que se enajenaba nuestra riqueza, los militares lo echaron del poder en 1962. En su reemplazo ubicaron en la primera magistratura el abogado José María Guido (19lO-1975) que, si mal no recuerdo, en aquel entonces ejercía la presidencia de la Cámara de Diputados de la Nación. Esa designación no era más que una máscara democrática que duró hasta el año 1963.
En la siguiente elección general, después de Guido, asume como presidente de la República el médico Arturo Illia (que se hallaba radicado en la Ciudad de Cruz del Eje, Provincia de Córdoba,) con un caudal electoral del 23% porque el Justicialismo había sido proscripto por la Dictadura Militar que se había apoderado del poder. Illia fue un candidato alternativo del Radicalismo, para poder zanjar las luchas internas que existían debido a la rivalidad por la apetencia entre los popes del Partido. Illia fue un hombre bueno, íntegro y honesto que por la vuelta del destino le tocó asumir tremenda responsabilidad desde 1963 hasta 1966, a pesar de que carecía de la más elemental experiencia y no se le conocía que hubiera actuado en algún cargo ejecutivo o de gestión administrativa. A poco de asumir, lo primero que hizo el doctor Illia, supeditándose al mandato que recibiera del Partido Radical que lo postuló, fue anular el contrato que Frondizi había firmado con empresas extranjeras para la explotación petrolera que ya estaba bastante avanzada. ¡Qué insensatez Dios mío! ¡Cuánta ignorancia y miopía! La Argentina así continuó andando vegetativamente a los tumbos. Los políticos carecían de ideas. Parecía que primaba la ideología que se anteponía tergiversando todo lo que debía hacerse. Podía más la soberbia, el materialismo y el bolsillo que el poder de la Biblia. Y esos eran los políticos que nos representaban. ¡Bueno, eran los que había, solían repetir algunos partidarios cuando eran apostrofados! La inexperiencia y la disímil influencia ejercida por los banagloriosos hombres del Partido, se decía que fueron los motivos de su destitución por el incruento golpe militar comandado por el Jefe del Ejército, Juan Carlos Onganía en junio de aquel año, después desplazado por el General Alejandro Agustín Lanusse en 1970, quien en 1973 convocó a elecciones que posibilitaron la vuelta de Perón.
En las elecciones de 1973, debido a la proscripción de Perón, fue propuesto como candidato el doctor Héctor José Cámpora para la primera magistratura, pero en julio de ese mismo año renunció a la presidencia, pero antes levantó por ley la proscripción del Lider. Tras los comicios de setiembre, Perón ganó la confrontación como candidato del frente Justicialista de Liberación (Frejuli). Muerto a los pocos meses, fue sustituido por su esposa, María Estela Martínez con pocas chances para continuar en el poder. Profana, con escasa cultura y carente de experiencia para tamaña responsabilidad. Su ladero e impiadoso servidor, José López Rega (1919-1989), era el monje negro que la manejaba a su arbitrio. Como esta situación no daba para más, en 1976, fue destituida por los militares que se mantuvieron en el poder por largo tiempo.
En 1983 asume como Presidente de la Nación el abogado Raúl Alfonsín, caracterizado por su falta de experiencia en lo concerniente a la gestión de la cosa pública por no haber buscado la oportunidad de estar al frente de alguna administración, dado que toda su vida la desarrolló como un ferviente y competente legislador que vivió de la política. Se lo conocía como hombre de indómito carácter que contaba con una sólida formación política, poseedor de una encendida oratoria persuasiva y convincente que solía desplegar en las tribunas y en las sesiones del Congreso.
Después de tantas contradicciones referidas al vapuleado tema petrolero y a la obstinada y recalcitrante postura que se oponía a que  esos valiosos hidrocarburos los explotaran empresas extranjeras, Alfonsín, ante la rigurosa realidad que tenía que soportar su gobierno, finalmente su actitud dio un giro y se decidió a contratar a una empresa norteamericana de Houston, los trabajos de exploración y extracción de petróleo, como única forma de llegar la autarquía en hidrocarburo, echando por tierra su acérrima y tenaz postura que por tantos años lesionaron sin remedio los altos intereses de la Nación. ¿Y el daño que hizo él y la U.C.R. al país, quien lo paga?
El advenimiento de una grave crisis económica y política con una inflación devoradora que no se recuerda haber sufrido el país, la gobernabilidad se le fue de las manos por falta de ideas y escasa capacidad. El déficit iba en aumento, por lo que debió mantener el nivel del presupuesto administrativo con bonos y títulos en dólares que colocaba en el exterior con ajuste por capital, por el Coeficiente de Estabilidad de Referencia (C.E.R.) de acuerdo con la inflación, creciendo excesivamente la deuda externa. Deuda que el actual gobierno está pagando puntualmente apelando a las reservas que acumuló con gran esfuerzo, lo que reduce la posibilidad de encarar la construcción de grandes obras con recursos genuinos y sin hipotecar nuevamente el país.
Poco antes de terminar su mandato en 1989, tuvo que dejar voluntariamente la presidencia porque su situación al frente del país se hacía insostenible. Sus partidarios lo recuerdan como el que restableció la democracia. La verdad, para ser sincero, es que la democracia se restableció porque el Pueblo pudo volver a elegir en las urnas  a sus representantes.
En 1984, el Partido Justicialista, órgano del Peronismo, se escindió entre oficialistas y renovadores. El candidato de los primeros, Carlos Saúl Menem se alzó con la presidencia del país en 1989. Desde entonces privatizó casi todo el sector público; anulo las escuelas técnicas, se involucró para su beneficio en la venta de armas a países que no podían ser amados por decisión de las Naciones Unidas. Desmanteló el misil de largo alcance que se construía reservadamente en los talleres del “Área Material Córdoba” y remitió los componentes desguazados a Norteamérica, porque así se lo habían impuesto. (¡Qué humillación! Cerró la fábrica de Aviones que funcionaba en esas mismas instalaciones, que terminó traspasada a la empresa Lockheed de EE.UU., la que la mantuvo con poca actividad para poder cumplir los designios del Departamento de Estado Norteamericano. Se avino y accedió a todas las sugerencias y directivas de aquella potencia imperialista como forma de recibir apoyo político y ayuda económica que le permitía mantenerse en el poder. Promulgó el indulto a los implicados en la sangrienta dictadura militar de 1976  1983. Fue reelegido presidente en 1995. ¡Qué error cometió el Pueblo!
En 1999, Fernando de la Rúa asume como Presidente del país en calidad de candidato de la U.C.R., digitado después de un cabildeo sostenido por Raúl Alfonsín y con el apoyo de otros popes del Partido. (La dedocracia). De la Rúa había sido por mucho tiempo legislador nacional muy locuaz y con bajo perfil. No reunía las mínimas condiciones para estar al frente de tamaña responsabilidad; carecía de experiencia y condiciones naturales de mando. No registraba en su historial ningún cargo ejecutivo. Se caracterizaba por su locuaz y filosa oratoria, al igual que muchos políticos de tribuna. Por desgracia le tocó gobernar abrumado por intrincados problemas que no supo solucionar. Frente a tales condiciones recurrió al economista Felipe Cavallo que ya había actuado como presidente del B.C.R.A. y en la conducción económica en la época de la dictadura militar, y también en anteriores gobiernos. Las medidas adoptadas para paliar la grave situación que atravesaba el país, eran puramente ortodoxas que no se ajustaban a los parámetros pragmáticos que nos enseña la evolucionada y eficiente ciencia económica, en contraposición a la vetusta escuela que todavía persiste como economía de mercado sin ningún tipo de regulación. (Laissez faire, laissez passer).“Dejad hacer, dejad pasar”. Consecuencia: Rotundo fracaso. Lamentablemente este candoroso, encumbrado y circunstancial hombre de la política se vio obligado a renunciar a la primera magistratura en 2001 huyendo de la Casa Rosada en helicóptero.  En junio del 2009 la Cámara Federal confirmó su procesamiento por la causa que investigaba el Juez Daniel Rafeca, como autor, junto a otros acusados, del pago de coimas a senadores para la aprobación parlamentaria de la resistida reforma laboral, mientras era Presidente durante el gobierno de la Alianza, por la denuncia que hizo el exsecretario del Senado, Mario Pontacuarto, (valijero de la coima de 5 millones de pesos). Entre los siete senadores involucrados figuraba José Genoud (radical), quien angustiado por su sentido de culpa, terminó suicidándose. Años después de la Rúa fue declarado judicialmente no culpable debido a las sucesivas apelaciones que culminó en los estrados de la Suprema Corte de la Nación; recurso al que apeló también el ex gobernador de Córdoba, el abogado Eduardo Angelóz, para que no lo inculparan de las acusaciones de enriquecimiento ilícito y corrupción que también eran evidentes.
La U.C.R. perdió el atributo que es la capacidad para gobernar el país, porque en su seno predomina la ineptitud para regir los destinos de nuestra nación.
Los enriquecidos políticos que sólo han perjudicado al país, jamás se hacen cargo de las consecuencias nefastas de sus actos. Después de Yrigoyen, pasando la década infame y después de los dictadores militares, y  de las privatizaciones indiscriminadas, junto con la incapacidad y la corrupción estructural sin freno, han destruido la economía dejando a muchos fuera del sistema, retrocediendo todo lo que comenzó a hacer Perón mientras estuvo en el poder. En todo este tiempo se hizo muy poco por modernizar y eficientizar el aparato laboral, y tampoco desmontar las corporaciones sindicales que lo controlan.
En término general, la oposición termina siendo más funcional al poder económico que a los verdaderos intereses del país, que en esencia defienden partidos tradicionales como la U.C.R. y el socialismo, más involucrados por la agenda de los medios que expresan el poder económico, corporativo y monopólico amamantado por el capitalismo financiero internacional centrado en los Estado Unidos de Norteamérica. Para ello ya tienen candidatos como Sergio Massa y Mauricio Macri, que todavía no dicen que intereses defienden o fogonean cada uno y qué van a hacer a la hora de gobernar. Massa no tiene la talla para encaramarse en el poder que busca denodadamente, más si carece de un equipo coordinado y solvente para gobernar con eficiencia, que por ahora es un rejunte de Contadores que se autotitulan economistas. La complejidad de la situación imperante requiere capacidad probada, experiencia y mucho amor a la Patria. La política en el presente requiere la capacidad de adelantarse a los acontecimientos; y esta especial aptitud no la poseen los que aspiran a postularse para regir el destino largamente esperado de una patria libre, justa y soberana. Lo que digo es certidumbre.
En estos políticos que aspiran a encaramarse en el poder, se advierte una operación permanente a través de los medios, de las Cámaras y voceros de la oposición, que entre otras cosas se ocupan en orquestar denuncias de todo tipo, pretendiendo desprestigiar, generando problemas donde no los hay
Sergio Massa es un opositor que volvió a su lugar de origen que es la “UCEDE”, lo dijo el propio hijo de Álvaro Alsogaray. “es un lector de guiones que le acercan” para que los teatralice. No tiene formación ni capacidad para gobernar un país. Repite frases que le tiran sus asesores y publicistas. No tiene formación ideológica; y si llegara al poder, cosa que no va a ocurrir, no haría otra cosa que beneficiar a los intereses que lo pusieron en el lugar en que está como intendente de la Ciudad de Tigre y referente del Frente Renovador, quien fue varios años titular de la ANSES durante la Presidencia de Néstor Kirchner y Jefe de Gabinete de nuestra Presidenta. Cuando asistía invitado a la embajada de EE.UU. en nuestro país durante su último cargo, lo que hacía es despotricar contra la forma de gobernar del Presidente Kirchner con la intención obtener un eventual apoyo para el caso de concretar su futura ambición. Así se comportó como un funcionario desagradecido, desleal y traidor, como lo fue Julio Cobos, desertado de la U.C.R y exvicepresidente del primer período de la actual Mandataria. A pesar de su traición no renunció al cargo porque al parecer gravitaba más la remuneración de la suculenta dieta que el código de honor. Este personaje ahora se autopostula para el cargo de presidente de la Nación por la Unión Cívica Radical.
      El exdiputado y referente de la U.C.R., Ricardo Gil Lavedra, insiste en que hay sancionar una nueva Ley de Ministerio Público, como respuesta al proyecto del Ejecutivo Nacional para modificar el Código Procesal Penal que establece la extranjerización de ciudadanos de otros países que aquí cometen hechos delictivos o criminales, a veces reincidentes. Este referente considera que la idea de fondo del proyecto es xenófoba (que tiene aversión hacia la cultura y las tradiciones de los extranjeros). Esa postura opositora pareciera que lo que se busca es que los que emigran o se radican en nuestro país mantengan la indemnidad para cometer toda clase de ilícitos, que por la lenidad de nuestras leyes pueden ser soslayadas para después poder seguir delinquiendo, al punto que los registros periodísticos y las estadísticas policiales nos dicen que ha aumentado exponencialmente la cantidad de extranjeros, en su mayor parte sudamericanos, que han arribado a la argentina exclusivamente para cometer toda clase de delitos: secuestros, arrebatos seguidos de lesiones, “salideras”, “entraderas”, robos a mano armada y a cara descubierta, violaciones, asesinatos y agresiones, introducción y distribución  de estupefacientes y drogas alucinógenas, sabiendo de antemano que pueden soslayar el rigor de las penas. Gil Lavedra ahora reconoce que el espíritu de la reforma hace necesario cambiar el sistema, pero “los mandamás” de su partido se oponen, como siempre se han opuesto a todo lo que el Gobierno quiere actualizar o mejorar. Tal el caso de la ampliación del número de jueces de la Suprema Corte de la Nación que el actual tribuno Dr. Zafaroni sugiere llevarla a 9, con varias salas con distintas competencias con jueces de diferente especialidad y conocimientos en cuestiones que uno entienda comercial, otro penal, otro civil, etc., asuntos que son de derecho común como él alega. El nuevo sistema con división de salas con distintas competencias, podrá activar y resolver con mayor premura los casos que se sometan al arbitrio de la Corte, es posible porque la Constitución Nacional no fija ni habla de qué forma se tiene que armar y decidir el tratamiento de los asuntos a resolver. Por lo tanto, no es inconstitucional el proyecto de que se trata.
      La reforma que el Poder Ejecutivo intenta llevar a cabo del Código Procesal Penal, entre otras cosas busca agilizar los tiempos de la justicia federal poniendo las investigaciones en manos de los fiscales, dejando a los jueces el control de las garantías procesales. Esto plantea una modificación de la Ley de Ministerio Público para crear dos órganos equiparables al Consejo de la Magistratura para designar y controlar el Ministerio Público Fiscal y al Ministerio Público de la Defensa. Y mantiene la expulsión de extranjeros (art.35) que cometen delitos punibles. Los jueces entonces tendrían el rol de garantizar que se cumplan las garantías. Se agilizarían todos los procesos que pasarían a ser orales; además de permitir la participación de las víctimas en cada instancia, poniendo plazo a fiscales y jueces para resolver las causas.
      Al quedar acéfala la presidencia y sin contar con el vicepresidente para sucederlo (Carlos Álvarez ya había renunciado como consecuencia de haber tomado estado público ese peculado), el abogado Eduardo Duhalde,
Presidente de la Cámara de Senadores, asumió como Presidente del país, después de una aciaga semana en que ese mando estuvo en pocas horas en poder de varios políticos ambiciosos sin mayores pergaminos. Duhalde gobernó transitoriamente hasta completar el mandato que quedó trunco. Al terminar el período llamó a elecciones, quedando consagrado en segunda vuelta el abogado Néstor Kirchner. (Había sido concejal, intendente de la Ciudad de Río Gallegos y gobernador de la Provincia de Santa Cruz). Asumió el 28 de mayo del 2003, gobernando hasta el 2007. Si bien encontró muchas dificultades económicas, tomó medidas heroicas como última alternativa, contando para ello con un eficiente y experimentado equipo de asesores. Si bien las duras medidas no fueron del agrado de los popes, favorecido por el alza de los precios de los commodities (productos primarios sin mayor valor agregado), pudo salir airoso, pero terminó presionado por la errónea actitud absolutista que le ganó muchos adversarios y enemigos. Y por falta de tino, se echó en contra a la mayoría de  los productores agropecuarios que también son parte del motor del crecimiento y sustento de las economías regionales, pero que siempre se quejan por las retenciones y demuestran ser insaciables respecto a la más que suficiente rentabilidad de la producción que no es desconocida.
Abrumado por los sinsabores que cosechaba y viendo un imprevisible futuro de gobernabilidad, a lo que se agregaba un inestable e inseguro estado de salud necesario para hacer frente a eventuales dificultades, propuso a su esposa,  doctorada en derecho, como candidata a presidente. Ella ganó las elecciones y asumió el cargo en el 2007. Esta esclarecida y talentosa Mandataria, ya había mantenido una extensa trayectoria como eficiente y virtuosa legisladora, demostrando hasta ahora que le sobra capacidad, sabiduría y aptitud para gobernar. Por su peculiar desempeño debe soportar permanente hostilidad y descalificación de la prensa monopólica y de los opositores que distorsionan la realidad y la injurian por todos los medios audiovisuales, intentando empañar su figura y conducción. Para contrarrestar esa incesante campaña de desprestigio, se ve obligada a utilizar a menudo la cadena de radiodifusión del estado, para mantener al Pueblo informado en forma directa sobre los programas  en marcha y lo relacionado con todos los asuntos de Gobierno, evitando así que se tergiverse lo concerniente a su hábil conducción. Fue reelegida por cuatro años más con un 54 % de los votos a mucha distancia de los que la seguían. Para confirmar lo referido, resulta procedente mencionar el caso del procesamiento judicial que se lleva a cabo todavía sin definición pero “batiendo el parche” a diario contra el Vicepresidente de la Nación por haber interpuesto su influencia oficial que culminó con el levantamiento de la quiebra de la tradicional empresa Ciccone Hermanos Litográfica S.A., por la deuda con la Afip, actitud incompatible con la función pública, lo que ha merecido hasta ahora una permanente y encarnizada campaña acabadamente orquestada por la oposición en connivencia con la prensa monopólica para esmerilar el prestigio de la Mandataria y tratar de lograr la renuncia del inculpado. Este caso, aunque no es similar, es menos grave si se lo compara con el procesamiento judicial del Ingeniero Mauricio Macri, cuyo expediente no registra actuaciones confiando en la perención de instancia y la manifiesta intención de obtener la prescripción de la acción penal por el delito de espionaje. Ilícito que cometió por haber intervenido o “pinchado” encubiertamente el teléfono de su cuñado (esposo de su hermana del que está enemistado por intereses económicos), para obtener datos de sus conversaciones privadas. Este delito es determinado por la ley como una pena grave, pero parece que el Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no merece ninguna crítica o reproche de los opositores y los medios hegemónicos de difusión que lo elogian a diario por su comportamiento y el cuestionado manejo de la administración.
El tiempo que los argentinos hemos perdido por tantos desencuentros y antagonismo ya no se recupera ni se puede retrotraer. Ahora estamos en una situación bastante parecida, pero el escenario es otro y con distintos actores con escasas ideas y sin propuestas concretas para resolver los problemas. Los que nos gobernaron no buscaron el consenso, pero ahora lo reclaman insistentemente porque es la única forma de armonizar los distintos intereses, especialmente cuando se está soportando una dura y persistente situación económica heredada de las anteriores administraciones, a la que se acopló la crisis económico-financiera que surgió con epicentro en los EE.UU. y que ahora afecta a todos los países del mundo.
Los factores climáticos y la caída de los precios de los “commodities”, que se agrega a la creciente,  necesidad de caja y los pagos de los intereses y el ajuste de capital de la deuda externa, están promoviendo una situación por demás delicada, cuya solución requiere medidas heroicas sin pérdida de tiempo. Si existiera vocación y suficientes ideas acertadas de la pléyade de actores para encontrar los medios que conforme a todas las expresiones, creo que no habría que temer situaciones irreconciliables ni estallidos sociales. Si continúan los constantes requerimientos interesados de los distintos sectores, económicos, sociales y políticos, que en la actualidad el país no está en condiciones de satisfacer, agregada a las posiciones antagónicas, hostiles y revanchistas de los opositores al Gobierno, no esperemos alcanzar las ansiadas soluciones para resolver los problemas.
Creo que lo que pasa en nuestro país es producto de una responsabilidad compartida, tanto en el pasado como en el presente. Nadie está en condiciones de arrojar la primera piedra. Muchos de los políticos que ahora batallan para alcanzar el esquivo poder, ya cuentan en su historial con alguna responsable actuación como autoridad administrativa o con representación en los estamentos de la actividad gubernamental. Pero hasta ahora no todos han demostrado superior vocación o más capacidad que los que representan al Pueblo elegidos en las urnas para dirigir los destinos de nuestra Patria, vapuleada por ellos mismos.
A través del cúmulo de años que cargo sobre mis espaldas, he visto y calibrado a la mayoría de los hombres que para llegar a la cúspide han apelado a la falacia, a la descalificación y a toda clase de maliciosos infundios. Si los conocidos de siempre siguen haciendo lo mismo, no pueden esperar un resultado diferente.
Los opositores no ignoran que los gobiernos anteriores, en los que formaron parte, mantenían un permanente déficit de su administración. Para obtener los fondos necesarios para cubrirlo, no sólo recurrían al F.M.I. (Fondo Monetario Internacional), sometiendo al país a condiciones leoninas. Ante la dura reticencia de ese organismo dominado por las grandes potencias, apelaron a sucesivas emisiones de bonos y títulos para obtener los recursos que cada vez se necesitaban más porque no podían llenar el barril sin fondo.
La mayoría de esas emisiones eran colocadas en el exterior. Ante el poco interés demostrado por los pequeños inversores, para incentivar la demanda, se dispuso por ley asegurar a los interesados en esos papeles, que además de la elevada tasa fijada, el capital de esos valores se iba a ajustar por el C.E.R. (Coeficiente de Estabilidad de Referencia); vale decir, de acuerdo a la inflación que diera a conocer el INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censo). La mayoría del púbico profano ignora que la maniobra del Gobierno de reducir los índices de inflación que da a conocer oficialmente, apunta a rebajar la carga a pagar anualmente por intereses devengados y el ajuste del capital de una gran parte de la deuda externa que prevé el C.E.R. por los bonos y títulos emitidos en su totalidad por los gobiernos anteriores. El procedimiento ha permitido  hasta fines de 2012 reducir el costo en unos 30 mil millones de dólares. Esto ya lo confirmó hace unos días el Profesor de Posgrado de la Facultad de Ciencias Económicas de la U.N.C. Salvador Treber. Conforme al monto total actual de bonos y títulos emitidos por los gobiernos anteriores, la deuda “externa” que debe afrontar el país -de acuerdo a mis cálculos- habría quedado reducida a 70.000 millones de dólares, aproximadamente, después del “default” o cesación de pago que impuso Néstor Kirchner con los acreedores. Con ese ahorro se ha podido cubrir en parte el presupuesto nacional y realizar algunas obras en las provincias, solventando también la Asignación Universal por Hijo (265.000 chicos con mejor calidad de vida y pensión a 4.900 mujeres embarazadas contenidas en el programa); el Salario Familiar por Hijos Menores; el Plan Primer Trabajo; la Jubilación de las Amas de Casa; el plan Procrear (créditos para la vivienda familiar a largo plazo con moderada tasa de interés); igual que para la compra de maquinaria para el campo que otorga el Banco de la Nación, institución que también refinanció las deudas hipotecarias y prendarias -en pesos y en dólares-, cuyos gravámenes en ejecución -algunas con sentencia firme- angustiaban a los pequeños y medianos productores agropecuarios; el apuntalamiento financiero con millones de dólares a las empresas General Motor y Renault para el mantenimiento de la fabricación de autos, evitando así la suspensión y/o cesantía de los obreros; los diversos subsidios al consumo familiar de luz y gas, igual que a los combustibles que utilizan las maquinarias rurales y los camiones que transportan la producción del campo. Esos importantes recursos hacen posible también financiar la repatriación de científicos que se fueron al exterior buscando mejores condiciones que no se daban en el país; la intensificación del desarrollo e investigación de la energía atómica con mayor infraestructura para crecer y progresar que es lo que se había relegado. (Ahora INVAP, una empresa del Estado de alta investigación y tecnología, con instalación en Bariloche, ha ideado y construido por científicos argentinos, un pequeño reactor atómico, denominado “Carem”, capaz de generar energía nuclear para abastecer de electricidad a poblaciones de hasta 100.000 habitantes, emprendimiento actualmente en etapa experimental); la fabricación y lanzamiento exitoso del primer satélite artificial para comunicaciones, el ARSAT 1, que orbita en el espacio  alrededor de la Tierra para extender también la proyección audiovisual a todo el territorio del país, además de radares para mejorar el control y seguridad de nuestras fronteras, y grandes generadores eólicos (que funcionan por acción del viento) para obtener energía eléctrica, importantes instrumentos que antes se importaban; el reinicio de la actividad de la fábrica de aviones, donde también se ha reactivado la creación y desarrollo de un nuevo misil de largo alcance y de un cohete lanzador de satélites -estos últimos ya en proceso de construcción y todos con tecnología nacional- para  explorar con certeza desde la atmósfera el estado y evolución de los cultivos y poder prever con antelación los efectos dañinos que podrían ocasionar en el campo los cambios climáticos; Fuerte inversión en el Salar de Alaroz de la Puna Jujeña en el que se extrae litio por evaporación por un novedoso proceso económico ideado por científicos argentinos repatriados. (Nuestro país, junto con Chile y Bolivia poseemos el 80% de las reservas de litio del mundo, que la industria moderna cada día necesita más); En la fábrica reactivada, ya se están construyendo también “Drones”, (pequeñas aeronaves consideradas no tripuladas de uso comercial y militar de bajo costo y sin registro, que pueden navegar a gran altura teledirigidas electrónicamente, (no confundir con el aeromodelismo que tiene actividad aeronáutica recreativa con normativas). En EE.UU. estos aviones se emplean en vuelos furtivos para expiar y bombardear, decisión  que recae en el Presidente de EE.UU., operación que ejecuta personalmente como Comandante en Jefe desde la Casa Blanca, después de contar con toda la información estratégica obtenida por satélites espías, para combatir a los grupos guerrilleros, pero que también matan a mujeres y niños, que ellos califican de terroristas que habitan y actúan en países que no aceptan ser explotados por el imperialismo hegemónico liderado por Norteamérica.
La Argentina no puede aspirar a ser una nación con independencia y poder soberano, si no mantiene una política de alta tecnología con desarrollo científico-militar y armamento de última generación para una eficiente y rápida movilización de las fuerzas armadas en un vasto territorio y con una extensa costa marítima; disposición que debe estar respaldada con una activa y sustentable relación exterior firme y coherente, que disuada eventuales decisiones geopolíticas y estratégicas de las grandes potencias hegemónicas que intentan avasallarnos como siempre lo han hecho.
Todo esto es posible porque Néstor Kirchner, en los primeros días de enero de 2006 canceló, con las reservas que supo acumular en el Banco Central, la deuda de 9.850 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional, con lo que pudo rechazar la auditoría técnica de contralor desde hace 8 años que realiza esa Institución creada por los Grandes Potencias para tener amordazado a los países de la periferia. Como contrapartida, esta actitud de nuestro Gobierno ha merecido una moción de censura del F.M.I. con amenazas de tomar otras medidas de escarmiento. (El imperialismo Financiero Internacional sigue amenazando con aplicar la ley del garrote, como ya lo ha hecho en otras ocasiones, a los que se atreven a sacar los pié del plato). En ese mismo sentido, no creo necesario referirme al vapuleo al que nos está sometiendo el imperialismo financiero internacional, en el caso de los “fondos buitres” por la deuda “defaulteada” cuando Kirchner era Presidente, porque ya lo conoce el Pueblo por los hechos sobradamente conocidos. Recientemente EE.UU. prorrogó hasta fin de año la norma que tendría que autorizar el ingreso de la carne vacuna fresca argentina a Norteamérica. Al vencimiento de ese plazo, es probable que inventen algún otro pretexto para impedir que ingrese la carne. (Ya impide desde hace tiempo el ingreso de miel, limones y otros productos seleccionados). Nuestro país tiene presentado ante la Organización Mundial del Comercio contra Estados Unidos, por el cierre de su mercado que es de larga data. Pero ese Coloso del Norte junto con Europa y Japón han denunciado ante esa Organización a la Argentina como consecuencia de poner trabas para reducir importaciones -por la instrumentación transitoria de Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación para resguardar el saldo de la balanza comercial y la escasez de dólares-, medida coyuntural que rige para el ingreso de ciertos artículos que sólo ellos producen con pago al contado; vale decir, sin financiación. (Un ejemplo es el caso de las autopartes que ellos se resisten a fabricarlas en la Argentina para que nos veamos obligados a comprarlas con dólares “liqui” para que sus fábricas armen en nuestro país los automotores que en un 60% se exportan). Pero la casa matriz de esas empresas, no aportan divisas para sufragar, por lo menos en parte, el costo de las autopartes que ingresan). Negocio redondo para ellos, y pérdida de dólares para nosotros. ¡Hasta cuándo nos van a seguir “esquilmando”¡
       Pero desgraciadamente, si se modificara el índice como pretende la crítica malsana de los opositores, sufriríamos un costo mucho más elevado. Es de suponer que el constante cuestionamiento al INDEC, que hacen los  opositores  permanentemente  a través de los  principales medios  de  difusión (periódicos, radios y
televisión), sólo es una chicana que utilizan para deteriorar la imagen del gobierno con vista a las elecciones. ¡Qué escasos argumentos esgrimen los eventuales postulantes que pretenden alcanzar el poder! ¿Esta es la verdad que cuestionan y la capacidad que demuestran para que los elija el Pueblo! ¡Qué pobreza Dios Mío! Para ellos lo importante es desmerecer y descalificar al Gobierno para catapultarse como candidatos a ejercer el gobierno a cualquier precio, sin importarles el daño que ocasionan al país. Pero las encuestas no le dan ninguna posibilidad de encaramarse para gobernar, porque con lo que hacen el Pueblo ya los repudia. Se dice que ni aún armando un rejunte de las distintas expresiones políticas unidas por el espanto, pero actuando como una bolsa de gatos para ver quien prevalece, podrían contar con el número de votos para intentar llegar al poder; por eso apelan a toda clase de infundios maliciosos que tergiversan la realidad y el futuro del país.
    Lo banal y lo frívolo es el escenario que buscan por todos los medios los opositores para levantar el perfil y la popularidad política que han ido perdiendo, y que de otra manera no pueden recuperar. Eso se puede ver a diario en el ambiente de la farándula y en los programas mediáticos de entretenimiento.
 Ahora están desesperados porque ya se están persuadiendo de la posibilidad de que el Frente para la Victoria podría ganar en 2015 las elecciones en primera vuelta. Creencia que se basa en el hecho de que a medida que se acerca la fecha para dirimir en las urnas, el justicialismo va aumentando la preferencia del Pueblo, que se convence de que a pesar de los inconvenientes económicos que se atraviesa, se está haciendo un gran esfuerzo para mejorar la situación, a pesar de las trabas internas y externas que nos agobian, pero que se van a ir superando en el próximo año que va a ser de transición, para alcanzar, en mediano tiempo, la cima de una  creíble y respetada gran nación.
Debido al índice de inflación que maneja el Estado, el F.M.I. y algunos tenedores de los bonos, están ejerciendo constante presión y reclamos, con amenazas de aplicar sanciones, inclusive recurrir al C.I.A.D.E (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias sobre Inversiones). Órgano creado por las grandes potencias capitalistas para dirimir judicialmente los litigios que promuevan los inversionistas por considerar retaceados sus intereses, para después aplicar la “Ley del Garrote”.
El año que viene en las urnas tendremos la oportunidad de encausar lo que los políticos pretenden. Pero existen serias dudas sobre la capacidad y visión de los hombres que rivalizan denodadamente con la pretensión de gobernar el país. Los que descalifican, agravian y sólo denuncian corrupciones, -casi siempre no testimoniadas ante la justicia- anuncian y promocionan monocordes reformas puntuales sin los suficientes fundamentos que acrediten de qué manera y con qué recursos genuinos las llevarían a la práctica, sin lesionar o agravar la actual situación del erario público, no poseen el sentido de la realidad. O más bien son unos farsantes embaucadores que continúan perjudicando al país. En ese caso, la desfinanciación del Estado obligaría a recurrir nuevamente al F.M.I., a emitir títulos y bonos o acudir a otras fuentes del exterior para obtener los suficientes recursos con un costo más elevado.
La experiencia nos dice que cuando los inveterados y persuasivos oradores de tribuna y de los medios de difusión asumieron los más altos cargos de gobierno, tuvieron una inoperante actuación que culminó con un resonante fiasco perjudicando a todos por igual. Si nos consideramos patriotas y queremos el bienestar general, deberíamos despojarnos de vetustas ideologías y resignar posiciones para alcanzar el consenso que todos buscamos. De lo contrario estaríamos escudándonos en las mismas falacias a las que recurren los agoreros de siempre. Estamos perdiendo el tiempo si no sabemos compartir el destino común para lograr el bienestar de nuestro Pueblo.
En relación con lo que acontece en el mundo exterior, voy a referirme a las operaciones que ha iniciado EE.UU. contra el Estado Islámico (EI) en Irak y Siria que recuerda la guerra que emprendió contra Vietnam. Al parecer ahora el enemigo es el Yihadismo islámico. Por eso en estos días el Coloso del Norte es reticente a embarcarse en otra gran aventura militar, sangrienta, costosa y sin victoria prevista.
 De seguir esto así, sin solución a la vista, no estaría muy lejos que EE.UU. se vea obligado finalmente a un rotundo cambio total de la actitud de avasallar a los pueblos como lo vienen haciendo hasta ahora, porque se estarían quedando solos para combatir lo que no pueden acabar de  manera imperiosa y despótica. Esta nueva postura, para obtener un mejor resultado, debería comenzar con el respeto a las creencias religiosas ortodoxas milenarias de los pueblos (especialmente del ISLAM), y a destinar esos descomunales recursos a las regiones olvidadas del mundo, como forma de ir resolviendo en parte el estado paupérrimo de los pobladores que viven padeciendo hambre y la expoliación de las grandes potencias, que los condenan a subsistir careciendo de los elementos mínimos esenciales para sobrevivir decorosamente, que los convierte en guerrilleros y/o terroristas irrefrenables, porque no cuentan con otros medios como alternativa para sacarse de encima tanta opresión inhumana.
En 1964, en el territorio de Vietnam, EE.UU., con la excusa de detener el avance de la influencia ideológica China en Asia, había destacado 23 mil soldados que no tenían función de combate, hasta que en julio de 1965, el sucesor del Presidente Kennedy, el demócrata Lyndon Johnson, aprobó el despliegue de 100 mil militares en combate, escalada que fue creciendo hasta llegar en 1960 a 540 mil soldados, con un arsenal de aviones de caza, bombarderos y lanza cohetes, tanques de guerra, misiles, cañones, lanzallamas y armamento manual de última generación, que devastaron el pequeño territorio desguarnecido de ese país asiático, al que no pudieron doblegar militarmente, a pesar de la descomunal y destructora parafernalia que iban poniendo en acción cada vez con mayor acometimiento. Al comprobar que esa injusta, feroz y sanguinaria incursión militar no tenía término ni fin, y viendo que perdían la guerra que ellos mismos habían desatado sin razón geopolítica valedera a un costo sideral que ya estaba carcomiendo la economía del país, en 1973 huyeron en forma precipitada, desordenada y uniteralmente de ese campo de batalla, abandonando en la huida todos los pertrechos que utilizaron a mansalva contra un pueblo que por su ubicación geográfica y forma de vida no representaba ningún peligro para EE.UU. La guerra se cobró 58 mil vidas estaunidenses, y otros tantos lisiados, física y psíquicamente. Vietnam perdió varios millones, entre soldados y habitantes civiles, en su mayor parte mujeres y niños que se encontraban desamparados sin ninguna participación en el conflicto. Ahora Barak Obama, conociendo la nefasta experiencia que sufrieron en Vietnam, en Irak y en Afganistan, no se anima a incursionar con una nueva escalada con tropas de combate con incierto resultado, a pesar de que ha iniciado el bombardeo de posiciones y el asesinato “selectivo” de jefes insurgentes, ataque que también mata a pobladores inocentes, utilizando los “Drones” (pequeños aviones no tripulados que operan a gran altura). Aviones que bombardean manipulados directa y exclusivamente por el Comandante General en Jefe del Ejército, Barak Obama, después de recibir la certera información que suministran los furtivos Drones a través del Departamente de Estado.
EE.UU. comienza a abandonar Afganistán, un país que deja inestable con una guerrilla de talibanes y Al Qaeda más aguerrida que antes. En 2014 murieron más de 3.000 civiles, en su mayor parte mujeres y niños. En 2008, según la ONU, murieron unos 5.400 soldados y policías afganos desde que comenzó la invasión de los Yankee. Desde 2001 murieron en Afganistán 2.224 militares norteamericanos y 19.945 heridos. Y en Irak  murieron ente 2003 y 2011 4.491 soldados y 32.244 resultaron heridos con secuelas: depresión, ansiedad, pesadillas, desmemoria, cambio de personalidad y pensamientos suicidas. Ambas invasiones dejaron unos 500 mil veteranos con heridas mentales, según indicó el periodista David Finkel en su libro “Gracias por sus servicios”.
Tras la retirada sin victoria de estos dos países, han aumentado las listas de espera en los hospitales de veteranos de Irak y Afganistan, que en un 7,2% no tienen trabajo.
Washington inició la llamada guerra contra el terrorismo, aduciendo que respondía a los atentados del 11 de septiembre de 200l que destruyeron las dos torres gemelas. Los estadounidenses se han embarcado en guerras innecesarias e imposibles de ganar, a pesar de contar con un abanico de recursos civiles y militares y los medios técnicos  más sofisticados para combatir. Esta es la era del conflicto permanente, según lo vaticinó en 2011 el Jefe del Ejército, general George Casey.
Pero todo eso no va a permitir buenos resultados para EE.UU. y la Otan. Todo lo contrario. Lo que tienen que hacer es evitar daños mayores. Atento al continuo avance del insurgente Estado Islámico (EI), que no tendrá término ni fin, mientras las grandes potencias sigan explotando a los pueblos.
Esta situación obliga a Obama a ser prudente, pero no avizora que existe otra forma para terminar con el terrorismo, sin necesidad de perder el orgullo de gran potencia, pero que puede ganar el respeto y el agradecimiento de todas las naciones de este planeta. Ahora tiene ante sí un gran desafío, que si lo encara antes de terminar su mandato, se habrá ganado, como ser humano, un destacado y admirable lugar en la historia del mundo.
VILLA ALLENDE, octubre 22 de 2014.              Carmelo Hugo Landi

                                                                                            

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