LA HISTORIA QUE NO SE DIFUNDE
Todo lo que voy a
comentar a continuación, es únicamente el resultado del análisis y percepción proveniente
del estudio que hice como historiógrafo de una etapa de lo acontecido en
nuestro país desde mediados del siglo XVIII hasta el presente. Es percepción
alejada de toda visión interesada, porque someter
el análisis de los sucesos a la ideología secular, es negar la genuina
realidad de los hechos.
Lo que ha pasado y
sigue pasando, es el choque del partidismo ideológico que se antepone a la
realidad, tanto como al saber necesario para ir resolviendo los problemas, y también
la forma para encarar el desafío que requiere planificar un sostenido crecimiento,
complementado con un eficaz desarrollo para mejorar todo lo que hay que hacer
para construir un gran país que sepa ganarse el respeto de los estados del mundo.
No basta con estar completamente
seguro de que se tiene la razón, si nadie más está de acuerdo con lo que se
dice y se hace y no comparte la misma
visión de la realidad. Por eso me empeño sin descanso para que se comprenda la
verdadera situación que los argentinos estamos viviendo, así como las causas
que han llevado a desencuentros y antinomias irreductibles.
No me ciega la
soberbia que me lleve a pensar que puedo desafiar las leyes de la política,
pero lo que es innegable es la necesidad de cambiar de paradigma para que el
hombre se sienta conforme conviviendo con la realidad que no quiere reconocer.
No admitirla demanda un excesivo desasosiego por una aptitud que es
concomitante con la perturbación que altera la probidad.
Si hablo de política
y de economía, tendría que decir que es un poco de estudio, experiencia, mucho
pragmatismo, sentido común y amor a lo que siempre hago con el único interés de
mejorar el comportamiento de los hombres, que de alguna manera participan como
artífices del destino de nuestro amado país para que la gente pueda vivir
mejor.
Este mismo sentido y
propósito guiaban a Alem, Yrigoyen,
Perón, Frondizi y Kirchner, cuando gobernaban sin ser grandes estadistas,
pero amaban a su patria y a toda su gente, aunque tuvieran que corregir su anticuada
postura. El estado de derecho debe ser
compartido por todos, pero prevalece la existencia utilitaria de una puja
ideológica y política carente de grandeza que se antepone por encima de los
altos intereses de la nación.
La función del Estado
es, precisamente, lograr que los objetivos que se hubieren fijado
individualmente, deriven en el crecimiento del conjunto. De ser así es seguro
que no se obtengan utilidades de inmediato, pero es probable que de esa manera
se pueda producir en el futuro beneficios generalizados y competitivos.
En los años 60 el
ingreso surcoreano por habitante era de 20 dólares, y el de Argentina era de
100 dólares. Nuestro país en ese entonces, era cinco veces más rico que Corea
del Sur, pero ahora ese ingreso en la Argentina es la mitad del que tiene aquel
país. ¿Saben por qué? Porque los que gobernaron la Argentina hasta el final del
siglo XX siguieron exportando en su mayor parte productos primarios sin valor
agregado, especialmente agropecuarios y mineros, mientras que Corea del Sur
invirtió en investigación y desarrollo
tecnológico, (autos, semiconductores, maquinarias, herramientas , etc., etc.).
Los oligarcas
capitalistas y los políticos demagogos incapaces y sin ideas se enriquecieron
viviendo en la opulencia endeudando al país que sólo siguió creciendo
vegetativamente pero sin desarrollo, pero el resto de la economía se atrasó
colectivamente.
La respuesta no es
difícil imaginarla; pero previamente habría que recorrer -con apretada
síntesis- algunos pasajes de nuestra historia para recordar qué hicimos los
argentinos para padecer esa injusta y desgraciada situación, que todavía
prevalece aunque de otra manera.
< ALSINA, Adolfo
(1829-1877), vicepresidente que ejercía en los hechos la jefatura de gobierno sin
suficiente preparación ni experiencia de gestión durante el mandato de Faustino Sarmiento, entre 1868 hasta
1874, quien se dedicaba con mayor interés en los asuntos tendientes a mejorar
el nivel educativo que en aquel entonces necesitaba el país, materia que él
conocía por su conocida vocación en la docencia.
< AVELLANEDA,
Nicolás que gobernó desde 1874 hasta 1880. Durante su mandato terminó con la
conquista del desierto y federalizó la Ciudad de Buenos Aires.
< PELLEGRINI,
Carlos, político 1846-1906, Ministro de Guerra y Marina desde 1879 hasta 1885.
El sector conservador de la Unión Cívica encabezada por Mitre, (después
convertida oficialmente por Hipólito
Yrigoyen en U.C.R.) traicionó la revolución gestada por Alem, y negoció con Roca la asunción a
la primera magistratura del vicepresidente Carlos
Pellegrini que debió enfrentar una deplorable y caótica situación
económica, pero supo salir de ese intrincado estado convertido en un verdadero
“Piloto de Tormenta”. Se hizo cargo de la presidencia desde 1890 hasta 1892 en
un momento aciago para el país, sucediendo a Juárez Celman derrotado por Alem mediante un movimiento sedicioso.
Sacó al país del caótico estado económico y fundó el Banco Nacional que después
se transformó en el actual Banco de la Nación Argentina. Para ello, Pellegrini,
para no hipotecar aún más al país a merced del imperialismo financiero
internacional, en aquel entonces con poder establecido en Inglaterra, logró que
un grupo de banqueros, terratenientes, estancieros y comerciantes argentinos
suscribieran un empréstito de “15
millones de pesos oro” para hacer frente a los vencimientos de la enorme
deuda y no caer en la cesación de pago (“default”), que podía habernos llevado
al abismo económico sin término ni fin. (Historia que se volvió a repetir
después del año 2001, que culminó con la asunción de Néstor Kirchner también
como “Piloto de Tormenta).
Ya el gobierno inglés
en connivencia con Alemania, esperaba el debacle y el desquicio de nuestro
país, para que en nombre de sus espurios intereses como prestamistas, nos
imponerían la intervención de Europa para atarnos de pie y manos, lo que nos
hubiera hecho perder nuestra independencia soberana lograda con mucho dolor y
sangre derramada.
< ROCA, Julio
Argentino ( tucumano, 1843-1914). Dirigió la guerra del desierto exterminando a
casi todos los indómitos indios originarios de nuestra extensa pampa, arrasando
sin miramiento las tolderías de los malones aborígenes con métodos execrables que
merecen ser condenados por su crueldad. Los indios que quedaron, en su mayor
parte mujeres y niños, fueron sometidos a la servidumbre, separando a los hijos
de sus madres. Presidente de la República entre 1880 hasta 1886, impulsó el
ferrocarril con la injerencia y las inversiones del imperio británico, que
amplió, imponiéndola a su arbitrio, la extensión del recorrido de la red con el
exclusivo beneficio para transportar la producción agropecuaria y otros
productos campestres hasta el puerto de Buenos Aires. La tarifa por él consentida
que aplicaba la empresa ferroviaria británica para transportar desde la Capital
Federal los productos elaborados de uso y consumo de las poblaciones del
interior de nuestro país, era diez veces más elevada. De esa manera, los
argentinos pagábamos el costo del traslado ferroviario de los que se exportaba
a Inglaterra, cuyos productos no sólo eran destinados al consumo propio, sino
que en su mayor parte también los reexportaban con valor agregado en forma
triangular a otras naciones de Europa y también de ultramar. Ellos lo podían
hacer por su hegemonía preponderante y contar con los medios técnicos necesarios
y la mayor flota naval que en aquel entonces reinaba en los mares, que
históricamente lo hacían también como filibusteros o piratas del mar. El Mercado
de Liniers hasta donde se transportaba el ganado vacuno con destino a
exportación, era un feudo operado por los ingleses, los frigoríficos que
faenaban las reses, cuya carne en su mayor parte se enviaba a Inglaterra, los
buques que transportaban los productos cárnicos y otros suministros surcando el
mar con destino al Reino Unido, y las compañías de seguro y reaseguro que
amparaban la carga despachada, eran de dominio exclusivo de los intereses de
Inglaterra. Si hiciéramos un minucioso análisis o ecuación financiera de los
costos que demandaba la articulación de todo el proceso antes señalado, arribaríamos
a la certera conclusión de que los argentinos les pagábamos indirectamente a
los ingleses para que consumieran los selectos productos del campo y la mejor
carne de nuestras pampas. Si bien Roca realizó en general una ardua tarea,
debido a que le tocó actuar en época de la organización nacional, su mandato
fue providencial haciendo lo mejor que pudo. En su afán por poblar el país y potenciar
la producción agropecuaria para acrecentar el ingreso de divisas, no encontró
nada mejor que adjudicar indebidamente y sin costo alguno, millones de las
mejores hectáreas cultivables del territorio de todo el país a sus amigos
oligarcas. Pero se equivocó, porque los terratenientes beneficiados amojonaron
los campos así recibidos para aumentar su patrimonio y el peculio familiar sin
introducir mejoras necesarias para hacerlas producir. Latifundios que hoy sus herederos explotan convertidos en
propietarios sin derecho genuino, pero reclaman insistentemente un aumento de
rentabilidad y una menor injerencia del Estado que debe velar por los altos
intereses de toda la Nación. En esta misma tesitura aparece ahora a través de
un medio periodístico de Córdoba el
abogado Raúl Faure con ínfulas de historiador, teñido totalmente de
ideologismo perimido, animado por lo que él cree que es la realidad que ha
vivido y vive el país. Pero soslaya aviesamente los acontecimientos que se
produjeron en el país como secuela de lo que se hizo hasta 1886 con secuelas
que perduraron hasta la década del 2000.
< ALEM, Leandro N.
1844-1896. Tío de Hipólito Yrigoyen. Encabezó la sedición que terminó en 1880
con la renuncia del presidente miguel JUAREZ
CELMAN, (el corrupto burrito cordobés, como era conocido), quien se había
quedado sin apoyo y se encontraba abrumado por los actos de corrupción de su
gobierno y el excesivo gasto público sin poder resolver la desmañada situación
que atravesaba el país. De ahí que Alem asumió como Presidente Provisional
hasta 1893, obteniendo la mejora financiera apelando a créditos del exterior
que hipotecaron aún más a la Nación. Era un neto político de barricada bien
intencionado que amaba a su país a su manera y nada más. Según Felipe Piña, nuestro preclaro
historiador, escribió que en 1895 decía Alem en una carta a un amigo: “los
radicales conservadores se irán con don Bernardo de Irigoyen; otros radicales
se harán socialistas o anarquistas, los de Buenos Aires dirigidos por mi
sobrino Hipólito Yrigoyen, se irán con Roque Saenz Peña, y los radicales
intransigentes nos iremos al carajo”. Un año después, el 01 de junio de l896,
Leandro N. Alem, decepcionado por el fracaso de los políticos y asqueado de la
corrupción del régimen que mantenía Juárez
Celman, decidió suicidarse dejando un testamento político; “He terminado mi
carrera, he concluido mi misión. Para vivir improductivo, inútil y deprimido,
es preferible morir”. Pero antes profirió la sentencia que para mal del país ha
quedado acuñada en la historia: ¡Sí, que
se rompa pero que no se doble, dijo! ¡”Cuanto bien ha podido hacer este
partido”! No importa, todavía puede hacer mucho mediante las nuevas generaciones.
Pero ahora parece que los actuales dirigentes del Partido se han quedado sin
ideas productivas empeñados más en escalar posiciones a cualquier precio que en
ocuparse en engrandecer al país.
El 22 de noviembre de
1902, el ministro del Interior Joaquín
V. González declaraba que la agitación social de la Argentina “era el
producto de un par de docena de agitadores de profesión, y que bastaba con
eliminar a estos exaltados para devolver la tranquilidad que merece la
sociedad”.
El sector conservador
de la Unión Cívica (después
convertida en U.C.R.) encabezada por
Mitre, traicionó la revolución y negoció con Roca la asunción del
vicepresidente Carlos Pellegrini.
Los radicales cuando
estuvieron en el poder no supieron gobernar, y cuando están en la oposición se
convierten en una máquina de impedir.
Fue en el pacto Roca-Runciman, cuando en
1932 Argentina pidió que le reconocieran
el status de colonia del Imperio Inglés para poder vender las carnes y los
granos que producíamos. Desde entonces transcurrieron 70 años exportando materia prima y producción
primaria agroindustrial con escaso valor agregado y reducido ingreso de divisas
(primero libras esterlinas y después dólares por el acuerdo financiero de
Bretton Woods de 1944 al que llegaron los poderosos países que ganaron la
segunda guerra mundial. Ahora todo ha cambiado con la revolución agrícola con
semillas transgénicas, la siembra directa (sin arar ni rastrear la tierra), los
agroquímicos (pesticidas y fertilizantes) y la alta tecnología de todo el
abanico de maquinaria que el país ya produce y exporta en toda su diversidad.
Los productores en muchos casos pueden equiparse accediendo a créditos blandos
que el actual gobierno subsidia, al igual que a los combustibles que usan la maquinaria
y también los transportistas de las cosechas y los contratistas que realizan la
labranza. El Gobierno Nacional también paralizó las ejecuciones hipotecarias y
prendarias que sufrían muchos productores, y les refinanció las deudas a largo plazo y
bajo interés a través del Banco de la
Nación Argentina.
La revolución
agrícola inició su pujanza y tomó impulso a partir del año 2003, incorporando
más de 20 millones de hectáreas,
incluyendo tierras que hasta entonces eran consideradas áridas, estériles o infecundas.
El avance es extraordinario porque se ha venido reflejando en la producción de más de 100 millones de toneladas de granos,
a las que contribuyó la alta calidad y el sorprendente rendimiento por hectárea
que incrementa potencialmente la rentabilidad de los productores, a pesar de las
quejas de que no obtienen suficientes beneficios compensatorios como
consecuencia de su constante apetencia insaciable. Postura que es sostenida por
sus corporaciones y los partidos políticos opositores que aprovechan esos
reclamos con promesas imposibles de llevar a cabo, sin contar con los recursos
genuinos disponibles. Los productores agropecuarios nunca ganaron y se capitalizaron
tanto como en la última década. Y cuando sufren inclemencias, sequía o inundación, enseguida reclaman desesperadamente
la ayuda del estado para que les remedie sin atenuante su desesperada situación.
< SAENZ PEÑA, Luis
1822-1907, Miembro del Partido Político Nacional.
Presidió el país desde 1892 hasta 1895.
Se destacó reprimiendo a los Radicales.
< SAENZ PEÑA,
Roque, 1851-1914, hijo de Luis, se alzó contra la doctrina de MONROE: “América
para los Americanos”. (Posteriormente, el Ministro de Relaciones Exteriores
Carlos SAAVEDRA LAMAS, Premio Nobel
de la Paz en 1936, proclamó la doctrina “América para la Humanidad”
contrapuesta a la de Monroe). Roque fue miembro del Partido Nacional y
presidente del país desde 1910 hasta 1913. Estableció el sufragio obligatorio
universal en 1912.
< YRIGOYEN,
Hipólito 1852-1933 (sobrino de Leandro
N. ALÉM y de Bernardo de YRIGOYEN). Este último fue gobernador de la
Provincia de Buenos Aires y el que organizó la Unión Cívica Nacional en 1890. Hipólito Yrigoyen participó en diversas
intentonas sediciosas en la década de 1890 sufriendo confinación en la Isla
Martín García. Fue el fundador de la UNIÓN CÍVICA RADICAL Y PRESIDENTE DE LA
REPÚBLICA desde 19l6 hasta 1922. Hombre austero, honesto y bien intencionado
con ideas revolucionarias; democratizó la vida pública y realizó importantes
reformas sociales y universitarias. Elegido de nuevo presidente en 1928. Los
problemas económicos de la época y la rebelión de las masas conspiraron contra
la gobernabilidad, terminando derrocado en 1930 por el golpe de estado
comandado por el General José Félix
URIBURO, quien gobernó intentando instalar un régimen fascista. Recién en
1932 este dictador convocó a elecciones en las que mediante fraude, impuso a su
candidato, el General Agustín P. JUSTO
(el voto cantado durante la conocida DÉCADA INFAME). Este militar gobernó como
un dictador con el apoyo de las fuerzas armadas y la oligarquía vacuna.
< ALVEAR, Máximo Torcuato de,
1868-1942. Fue presidente de la República en 1922, después de la primera
presidencia de Hipólito Yrigoyen, hasta 1928. Y desde 1931 presidió el Partido
Radical. Siempre predispuesto a viajar a París con estadía de placer. Gobernó
en la época de las vacas gordas sin mayor beneficio para el pueblo que vivía padeciendo
necesidades sin remedio ni fin.
< PERÓN, Juan Domingo, militar y político
1895-1974. Si bien era capitán del ejército, no participó en forma directa en
el golpe militar de 1943 que terminó con el contubernio cívico-militar que
lideraba el General Agustín P. Justo. Se desempeñó a frente del Ministerio de
Trabajo y Previsión. Sindicalizó a los trabajadores y les confirió derechos
porque hasta ese entonces habían sido expoliados sin atenuante por los
terratenientes y la oligarquía dominante que imperaba sin opción en medio de
una economía liberal sin ningún regulación.
Después de 1944 fue
nombrado Ministro de Guerra (hoy de Defensa) y Vicepresidente. En 1945 fue destituido
de sus cargos y confinado en la Isla Martín García, desde donde regresó
triunfante liberado con el apoyo de su futura esposa Eva Duarte (incansable
benefactora de las familias humildes y la que promovió la instauración del voto
femenino) y la apoteótica movilización de todos los trabajadores del país,
convirtiéndose así en el líder de la clase trabajadora que hasta ese entonces
era explotada sin derecho alguno. Su experiencia como conductor se
compatibilizó con su desempeño como agregado militar en la embajada en Italia
en tiempos de la dictadura de Benito Mussolini, y después en Berlín durante el
proceso racista del nazismo, en los años de la conducción ascendente de Adolf
Hitler como presidente del partido obrero alemán nacional socialista. Alemania
era sostenidamente humillada por la derrota que sufriera en la Primera Guerra
Mundial en 1918. En ese entonces aquel país se encontraba agobiado
económicamente por la política liberal que le imponía el capitalismo
financiero, y el solapado boicot sostenido encarnecidamente por el judaísmo
originario del sionismo internacional, en aquella época con epicentro en
Inglaterra y después con mayor poder concentrado en los Estados Unidos de Norte
América, desde donde se ramificó por todo el mundo. Ya conocemos el poder que
ejerce sin opción el sionismo, que se afianzó después de la instalación de la
nación judía (Israel) en el medio oriente, con el apoyo irrestricto del
imperialismo absolutista de Estados Unidos de Norteamérica.
Con la arraigada
experiencia adquirida por Perón en el escenario europeo, su actuación tenía la
influencia derivada del trasfondo de esos dos regímenes de reivindicación
social y populista de la clase trabajadora, que en nuestro país venía siendo
explotada y mantenida indefensa por el poder económico liberal que todavía
intenta emerger activo. Esa política acentuadamente socialista se contraponía a
los espurios intereses de los terratenientes y el capitalismo vernáculo adherido
al imperialismo financiero internacional, cuya hegemonía no podía tolerar que
un país emergente sacara los pies del plato. Perón estaba convencido de que
para mantener la gobernabilidad, ésta tenía que estar sustentada unívocamente
con la participación de todas las fuerzas políticas del país que se encontraban
en constante antagonismos y desencuentros. Para viabilizar en la coyuntura esa
finalidad, recurrió a un hombre de máxima confianza y lealtad para que
realizara una delicada y secreta misión encubierta tendiente, en primera
instancia, a sondear el eventual interés y apoyo de la caracterizada Unión
Cívica Radical (que de radical no tiene nada según lo demostrado
históricamente), con el objetivo de concretar la formación de una audaz y
heroica integración política que resultara perdurable para gobernar sin
altibajos y poder sacar al país de su postración y estancamiento. Fue así que
el enviado con facultades para concretar esa loable finalidad, se trasladó a
Córdoba y entrevistó al doctor Amadeo Sabatini, odontólogo italiano
nacionalizado argentino, en aquel entonces presidente de la U.C.R. nacional,
contando en su haber político con una eficiente, ordenada y trascendente
gobernación de esta provincia. Con el mandato que portaba el enviado para evitar
la confrontación electoral, se le ofreció al Partido Radical que él presidía,
la vicepresidencia de una eventual fórmula unificada, las gobernaciones, los
ministerios, las secretarías, la dirección y control de todas las empresas
oficiales (ferrocarriles, Y.P.F., Teléfonos del Estado, Obras Sanitarias, Gas,
Vialidad Nacional, Aerolíneas, etc., etc.), reservándose para lo que después se
denominó “Partido Justicialista”, la Presidencia, el Ministerio de Guerra
(ahora de Defensa), y el Ministerio de Trabajo y Previsión, con la finalidad de
poder aglutinar, defender y contener en armonía las aspiraciones de los
trabajadores que ya comenzaban a reclamar mayores beneficios
Ese honroso hombre
con sangre italiana respondió, no sin antes consultar a los demás caudillos del
Partido, con la misma histórica frase acuñada en su momento por Leandro N.
Além: “Que se quiebre pero que no se doble”, postura referida al Radicalismo.
Esa insensata posición irreductible que los ciudadanos hace tiempo han
censurado, fue el mayor error cometido por el inquebrantable partido centenario.
Esto dicho con inflamada razón y profundo respeto, teniendo en cuenta la
tremenda implicancia de aquella intransigencia que fue marcando a fuego los
desencuentros, enconos y avatares que se sucedieron desde esa actitud
desacertada o, si se prefiere, desatinada y soberbia postura.
Frente a la determinante
actitud de los políticos y la controvertida situación que se produjo por el
fracaso del plan, Perón, frente a tal disyuntiva, para poder cumplir con lo que
él creía que era el único camino que le quedaba para resolver los intrincados
problemas que aquejaban al país, comenzó a armar la estructura de un partido
que podría llevarlo al poder. Mientras tanto el Departamento de Estado del
Imperio del Norte, viendo que lo que se avecinaba se le podía escapar de las
manos sin poder mantener sus designios, fue promoviendo con la participación
necesaria de los principales políticos autóctonos y la connivencia de ciertos
dignatarios de la Iglesia Católica, y algunos
personajes que ejercían el dominio de la libertad de mercado, un frente
político comandado por el siniestro embajador de Norteamérica, Spriulio Braden,
que ejecutaba con impunidad y total descaro las directivas recibidas con
abundante aporte económico como para doblegar voluntades, una simbiosis
opositora denominada “UNIÓN DEMOCRÁTICA”, para enfrentar a Perón en la
contienda electoral. Esa comunidad de acción se consumó con la U.C.R. (que fogoneaba el movimiento),
el socialismo, el comunismo, los demócratas progresistas, los conservadores y
con otros individuos de toda laya, (los mismos que derrocaron a Hipólito
Yrigoyen). En aquellos tiempos se decía que esa cofradía reflejaba la imagen
del espanto que los unía. Ese comportamiento fue el mayor error cometido por
los políticos en detrimento de los altos intereses de la Nación, actitud que ha
dejado huellas indelebles que sólo el tiempo podría borrar. El camino al
infierno también se encuentra plagado de buenas intenciones.
Perón se impuso en la
elección con apenas una mayoría del 51,40% de total de los votos válidos. Al
que llegó por haber logrado el apoyo de una línea del Radicalismo, denominada “Junta Renovadora”, liderada por el
enjundioso político J. Hortensio Quijano,
que integró, como vicepresidente, la fórmula que salió airosa.
De ninguna manera la
oposición iba a soportar esa humillante derrota en las urnas. Desde entonces la
oposición quedó desairada y se dedicó por todos los medios a su alcance, y con
el apoyo del IMPERIALISMO ESTAUNIDENSE a entorpecer la gobernabilidad ganada
democráticamente y sin fraude. (Según los tratados de estrategia, la defensa de
la permanente y feroz acometida sin miramiento de los que se oponen, tiene que
consistir necesariamente en una
insoslayable y acentuada represión, que casi siempre responde aferrada a un
sesgo dictatorial para salvaguardar una sana conducción del país
permanentemente menoscabado).
Como el Justicialismo lograba triunfar en todas
las elecciones, entonces la oposición sustentada por la U.C.R. apeló, como
último recurso para destronarlo, acudir a los cuarteles intentando promover la
sublevación de las fuerzas armadas, (así
lo han reconocido en su momento los
mismos caudillos de ese partido). Después de varias intentonas, en
setiembre de 1955, el General fue derrotado, debiendo finalmente exiliarse en
España con un ostracismo de 20 años. En ese prolongado destierro obligado,
acaecieron desgraciados acontecimientos en nuestro país. La permanencia de la
dictadura militar en el gobierno amamantada por los EE.UU., al igual que a los
demás países latinoamericanos, porque esa es la forma menos cruenta y funcional
para mantenerlas bajo su dominio con la connivencia de los militares y los
políticos opositores. Ese es el procedimiento que el imperialismo todavía
utiliza para explotar a los pueblos sin mayores complicaciones.
Desde entonces
nuestro país viene sufriendo nefastas situaciones con distintas tendencias que
han quedado gravadas en un extenso repertorio que todos conocemos, pero que
conviene recordar para que no caigan en el olvido. Aquí vemos que algunos
políticos todavía mantienen cierta tendencia a ejercer la fuerza en toda su
variabilidad para intentar llegar al poder que no pueden alcanzar dentro de los
parámetros democráticos. Pero pierden el tiempo porque el Pueblo ya los conoce.
¿Será quizás porque no ameritan las condiciones para catapultarse con éxito?
Los militares
argentinos siempre han sido aleccionados en los cursos dictados en la “ESCUELA
DE LAS AMÉRICAS”, estructurada por el Departamento de Estado, y que se mantiene
instalada y dirigida por la CIA en
la República de Panamá, (a raíz de que
EE.UU. detentaba el derecho de intervención militar obtenido por el acuerdo
firmado para la construcción del Canal). Esos cursos tienen la finalidad de
“domesticar” a los uniformados de Latinoamérica para conocer su idiosincrasia y
tendencia como medio de convertirlos en el futuro como vasallos de sus
designios. Influenciadas por el bagaje de esas enseñanzas que portaban en sus
mochilas, nuestras Fuerzas Armadas
se sintieron con derecho a entronizase en el poder bajo la férula y protección
de los EE.UU. de NORTE AMÉRICA, convirtiéndose así en sangrientos dictadores
que abolieron la constitución, cercenaron todos los derechos, proscribieron el
Partido Justicialista y amordazaron al Pueblo al que reprimió sin piedad, con
la anuencia encubierta de la Iglesia Católica y los políticos que se
regocijaban pensando que después de todo se les abría el panorama sin trabas
para alcanzar el poder con la proscripción del Partido Peronista.
La ambigüedad, la
incoherencia o el doble stándar
suele ser moneda corriente en las relaciones internacionales de los poderosos,
a la hora de emitir juicios sobre conducta de gobiernos o de países aliados,
respecto de aquellos que no están en sintonía con sus inconfesables intereses
imperialistas que usan como arma el entramado del sistema financiero
internacional.
En 1958, cuando la
dictadura militar convocó a elecciones generales, debido a las luchas internas
que se produjeron en el radicalismo, el Centenario Partido se escindió en dos
fracciones: una denominada “RADICALES DEL PUEBLO”, liderada por Ricardo BALBÍN, acompañado entre otros
por Raúl´Alfonsín; y la otra
intitulada RADICALISMO INTRANSIGENTE”, conducida por Arturo Frondizi (1908-1995, abogado y profesor de la Universidad de
Buenos Aires), con el respaldo de algunos caudillos disidentes. Para poder
llegar a la primera magistratura y atento a la proscripción del peronismo,
Frondizi pactó con Perón que para entonces se encontraba exiliado en España, la
adhesión electoral del Justicialismo. Para sumar los votos de los partidarios
peronistas, este preclaro político se condicionó a ciertas reglas convenidas
para poder gobernar sin altibajos. Frondizi ganó las elecciones gobernando
después como un estadista convertido en un versado desarrollista. Impulsó la
industrialización y la producción con mucho éxito. El país creía sin pausa con
viento de cola. Apena asumió la presidencia, arrojó al cesto su libro “Política y Petróleo” que se basaba,
entre otras consideraciones, en que el Estado tenía que ser el único en explotar
la riqueza petrolera sin injerencia extranjera, pero no concibió que esa
obstinada postura implicaba un falso nacionalismo alejado de la realidad, dado
que para ello se necesitaban enormes inversiones y la expansión de la
tecnología necesaria que el país en aquel entonces no estaba en condiciones de
proveer. Con esa idea se había opuesto tenazmente junto con los demás
legisladores de su partido, cuando perón intentó aprobar democráticamente el
contrato denominado la “California Argentina” que había convenido con una
empresa norteamericana para la exploración y extracción del petróleo. El
proyecto de ley fue tratado y aprobado por las Comisiones del Congreso.
Tratamiento que se interrumpió al no prosperar en las sesiones porque fue uno
de los motivos que la oposición y los militares esgrimieron como otro
justificativo para decidir el golpe de Estado en 1955.
Finalmente, para
continuar su política desarrollista en esas circunstancias, este destacado
político recurrió a empresas extranjeras que aportaron capital y tecnología
para aumentar la exploración y explotación de ese hidrocarburo. Frondizi, al sentirse fuertemente sustentado por el
éxito de su desempeño, dejó de cumplir lo pactado con Perón, quien le retiró el
apoyo irrestricto. Al perder ese
invalorable respaldo se inclinó en demasía hacia la izquierda, motivo que
sumado a los contratos petroleros que los Radicales del Pueblo combatían
obstinadamente sosteniendo, como lo hacían siempre, que se enajenaba nuestra
riqueza, los militares lo echaron del poder en 1962. En su reemplazo ubicaron
en la primera magistratura el abogado José María Guido (19lO-1975) que, si mal
no recuerdo, en aquel entonces ejercía la presidencia de la Cámara de Diputados
de la Nación. Esa designación no era más que una máscara democrática que duró
hasta el año 1963.
En la siguiente
elección general, después de Guido, asume como presidente de la República el
médico Arturo Illia (que se hallaba
radicado en la Ciudad de Cruz del Eje, Provincia de Córdoba,) con un caudal electoral del 23% porque el
Justicialismo había sido proscripto por la Dictadura Militar que se había
apoderado del poder. Illia fue un candidato alternativo del Radicalismo, para
poder zanjar las luchas internas que existían debido a la rivalidad por la
apetencia entre los popes del Partido. Illia fue un hombre bueno, íntegro y
honesto que por la vuelta del destino le tocó asumir tremenda responsabilidad
desde 1963 hasta 1966, a pesar de que carecía de la más elemental experiencia y
no se le conocía que hubiera actuado en algún cargo ejecutivo o de gestión
administrativa. A poco de asumir, lo primero que hizo el doctor Illia,
supeditándose al mandato que recibiera del Partido Radical que lo postuló, fue
anular el contrato que Frondizi había firmado con empresas extranjeras para la explotación
petrolera que ya estaba bastante avanzada. ¡Qué insensatez Dios mío! ¡Cuánta
ignorancia y miopía! La Argentina así continuó andando vegetativamente a los
tumbos. Los políticos carecían de ideas. Parecía que primaba la ideología que
se anteponía tergiversando todo lo que debía hacerse. Podía más la soberbia, el
materialismo y el bolsillo que el poder de la Biblia. Y esos eran los políticos
que nos representaban. ¡Bueno, eran los que había, solían repetir algunos
partidarios cuando eran apostrofados! La inexperiencia y la disímil influencia
ejercida por los banagloriosos hombres del Partido, se decía que fueron los
motivos de su destitución por el incruento golpe militar comandado por el Jefe
del Ejército, Juan Carlos Onganía en junio de aquel año, después desplazado por
el General Alejandro Agustín Lanusse en 1970, quien en 1973 convocó a
elecciones que posibilitaron la vuelta de Perón.
En las elecciones de
1973, debido a la proscripción de Perón, fue propuesto como candidato el doctor
Héctor José Cámpora para la primera magistratura, pero en julio de ese mismo
año renunció a la presidencia, pero antes levantó por ley la proscripción del
Lider. Tras los comicios de setiembre, Perón ganó la confrontación como
candidato del frente Justicialista de Liberación (Frejuli). Muerto a los pocos
meses, fue sustituido por su esposa, María Estela Martínez con pocas chances
para continuar en el poder. Profana, con escasa cultura y carente de experiencia
para tamaña responsabilidad. Su ladero e impiadoso servidor, José López Rega
(1919-1989), era el monje negro que la manejaba a su arbitrio. Como esta
situación no daba para más, en 1976, fue destituida por los militares que se
mantuvieron en el poder por largo tiempo.
En 1983 asume como
Presidente de la Nación el abogado Raúl Alfonsín, caracterizado por su falta de
experiencia en lo concerniente a la gestión de la cosa pública por no haber
buscado la oportunidad de estar al frente de alguna administración, dado que
toda su vida la desarrolló como un ferviente y competente legislador que vivió
de la política. Se lo conocía como hombre de indómito carácter que contaba con
una sólida formación política, poseedor de una encendida oratoria persuasiva y
convincente que solía desplegar en las tribunas y en las sesiones del Congreso.
Después de tantas
contradicciones referidas al vapuleado tema petrolero y a la obstinada y recalcitrante
postura que se oponía a que esos
valiosos hidrocarburos los explotaran empresas extranjeras, Alfonsín, ante la rigurosa realidad que
tenía que soportar su gobierno, finalmente su actitud dio un giro y se decidió a contratar a una empresa
norteamericana de Houston, los trabajos de exploración y extracción de
petróleo, como única forma de llegar la autarquía en hidrocarburo, echando
por tierra su acérrima y tenaz postura que por tantos años lesionaron sin
remedio los altos intereses de la Nación. ¿Y
el daño que hizo él y la U.C.R. al país, quien lo paga?
El advenimiento de
una grave crisis económica y política con una inflación devoradora que no se
recuerda haber sufrido el país, la gobernabilidad se le fue de las manos por
falta de ideas y escasa capacidad. El déficit iba en aumento, por lo que debió
mantener el nivel del presupuesto administrativo con bonos y títulos en dólares
que colocaba en el exterior con ajuste por capital, por el Coeficiente de Estabilidad de Referencia (C.E.R.) de acuerdo con la
inflación, creciendo excesivamente la deuda externa. Deuda que el actual
gobierno está pagando puntualmente apelando a las reservas que acumuló con gran
esfuerzo, lo que reduce la posibilidad de encarar la construcción de grandes
obras con recursos genuinos y sin hipotecar nuevamente el país.
Poco antes de
terminar su mandato en 1989, tuvo que dejar voluntariamente la presidencia
porque su situación al frente del país se hacía insostenible. Sus partidarios
lo recuerdan como el que restableció la democracia. La verdad, para ser
sincero, es que la democracia se restableció porque el Pueblo pudo volver a
elegir en las urnas a sus
representantes.
En 1984, el Partido
Justicialista, órgano del Peronismo, se escindió entre oficialistas y
renovadores. El candidato de los primeros, Carlos
Saúl Menem se alzó con la presidencia del país en 1989. Desde entonces
privatizó casi todo el sector público; anulo las escuelas técnicas, se
involucró para su beneficio en la venta de armas a países que no podían ser
amados por decisión de las Naciones Unidas. Desmanteló el misil de largo
alcance que se construía reservadamente en los talleres del “Área Material
Córdoba” y remitió los componentes desguazados a Norteamérica, porque así se lo
habían impuesto. (¡Qué humillación! Cerró la fábrica de Aviones que funcionaba
en esas mismas instalaciones, que terminó traspasada a la empresa Lockheed de
EE.UU., la que la mantuvo con poca actividad para poder cumplir los designios
del Departamento de Estado Norteamericano. Se avino y accedió a todas las
sugerencias y directivas de aquella potencia imperialista como forma de recibir
apoyo político y ayuda económica que le permitía mantenerse en el poder. Promulgó
el indulto a los implicados en la sangrienta dictadura militar de 1976 1983. Fue reelegido presidente en 1995. ¡Qué error cometió el Pueblo!
En 1999, Fernando de la Rúa asume como
Presidente del país en calidad de candidato de la U.C.R., digitado después de un cabildeo sostenido por Raúl Alfonsín y con el
apoyo de otros popes del Partido. (La dedocracia). De la Rúa había sido por
mucho tiempo legislador nacional muy locuaz y con bajo perfil. No reunía las
mínimas condiciones para estar al frente de tamaña responsabilidad; carecía de
experiencia y condiciones naturales de mando. No registraba en su historial
ningún cargo ejecutivo. Se caracterizaba por su locuaz y filosa oratoria, al
igual que muchos políticos de tribuna. Por desgracia le tocó gobernar abrumado
por intrincados problemas que no supo solucionar. Frente a tales condiciones
recurrió al economista Felipe Cavallo
que ya había actuado como presidente del B.C.R.A. y en la conducción económica
en la época de la dictadura militar, y también en anteriores gobiernos. Las
medidas adoptadas para paliar la grave situación que atravesaba el país, eran
puramente ortodoxas que no se ajustaban a los parámetros pragmáticos que nos
enseña la evolucionada y eficiente ciencia económica, en contraposición a la
vetusta escuela que todavía persiste como economía de mercado sin ningún tipo
de regulación. (Laissez faire, laissez passer).“Dejad hacer, dejad pasar”. Consecuencia: Rotundo fracaso. Lamentablemente este candoroso, encumbrado y
circunstancial hombre de la política se vio obligado a renunciar a la primera
magistratura en 2001 huyendo de la Casa Rosada en helicóptero. En junio del 2009 la Cámara Federal confirmó
su procesamiento por la causa que investigaba el Juez Daniel Rafeca, como autor, junto a otros acusados, del pago de
coimas a senadores para la aprobación parlamentaria de la resistida reforma
laboral, mientras era Presidente durante el gobierno de la Alianza, por la
denuncia que hizo el exsecretario del
Senado, Mario Pontacuarto, (valijero de la coima de 5 millones de pesos).
Entre los siete senadores involucrados figuraba
José Genoud (radical), quien angustiado por su sentido de culpa, terminó
suicidándose. Años después de la Rúa fue declarado judicialmente no culpable
debido a las sucesivas apelaciones que culminó en los estrados de la Suprema
Corte de la Nación; recurso al que apeló también el ex gobernador de Córdoba,
el abogado Eduardo Angelóz, para que no lo inculparan de las acusaciones de enriquecimiento
ilícito y corrupción que también eran evidentes.
La U.C.R. perdió el
atributo que es la capacidad para gobernar el país, porque en su seno predomina
la ineptitud para regir los destinos de nuestra nación.
Los enriquecidos
políticos que sólo han perjudicado al país, jamás se hacen cargo de las
consecuencias nefastas de sus actos. Después de Yrigoyen, pasando la década
infame y después de los dictadores militares, y
de las privatizaciones indiscriminadas, junto con la incapacidad y la
corrupción estructural sin freno, han destruido la economía dejando a muchos
fuera del sistema, retrocediendo todo lo que comenzó a hacer Perón mientras
estuvo en el poder. En todo este tiempo se hizo muy poco por modernizar y eficientizar
el aparato laboral, y tampoco desmontar las corporaciones sindicales que lo
controlan.
En término general,
la oposición termina siendo más funcional al poder económico que a los
verdaderos intereses del país, que en esencia defienden partidos tradicionales
como la U.C.R. y el socialismo, más involucrados por la agenda de los medios
que expresan el poder económico, corporativo y monopólico amamantado por el
capitalismo financiero internacional centrado en los Estado Unidos de
Norteamérica. Para ello ya tienen candidatos como Sergio Massa y Mauricio Macri,
que todavía no dicen que intereses defienden o fogonean cada uno y qué van a
hacer a la hora de gobernar. Massa no tiene la talla para encaramarse en el
poder que busca denodadamente, más si carece de un equipo coordinado y solvente
para gobernar con eficiencia, que por ahora es un rejunte de Contadores que se
autotitulan economistas. La complejidad de la situación imperante requiere
capacidad probada, experiencia y mucho amor a la Patria. La política en el
presente requiere la capacidad de adelantarse a los acontecimientos; y esta
especial aptitud no la poseen los que aspiran a postularse para regir el
destino largamente esperado de una patria libre, justa y soberana. Lo que digo
es certidumbre.
En estos políticos
que aspiran a encaramarse en el poder, se advierte una operación permanente a
través de los medios, de las Cámaras y voceros de la oposición, que entre otras
cosas se ocupan en orquestar denuncias de todo tipo, pretendiendo desprestigiar,
generando problemas donde no los hay
Sergio Massa es un
opositor que volvió a su lugar de origen que es la “UCEDE”, lo dijo el propio
hijo de Álvaro Alsogaray. “es un lector de guiones que le acercan” para que los
teatralice. No tiene formación ni capacidad para gobernar un país. Repite
frases que le tiran sus asesores y publicistas. No tiene formación ideológica;
y si llegara al poder, cosa que no va a ocurrir, no haría otra cosa que
beneficiar a los intereses que lo pusieron en el lugar en que está como intendente
de la Ciudad de Tigre y referente del Frente Renovador, quien fue varios años
titular de la ANSES durante la Presidencia de Néstor Kirchner y Jefe de
Gabinete de nuestra Presidenta. Cuando asistía invitado a la embajada de EE.UU.
en nuestro país durante su último cargo, lo que hacía es despotricar contra la
forma de gobernar del Presidente Kirchner con la intención obtener un eventual
apoyo para el caso de concretar su futura ambición. Así se comportó como un
funcionario desagradecido, desleal y traidor, como lo fue Julio Cobos,
desertado de la U.C.R y exvicepresidente del primer período de la actual Mandataria.
A pesar de su traición no renunció al cargo porque al parecer gravitaba más la
remuneración de la suculenta dieta que el código de honor. Este personaje ahora
se autopostula para el cargo de presidente de la Nación por la Unión Cívica
Radical.
El
exdiputado y referente de la U.C.R., Ricardo Gil Lavedra, insiste en que hay
sancionar una nueva Ley de Ministerio Público, como respuesta al proyecto del
Ejecutivo Nacional para modificar el Código Procesal Penal que establece la
extranjerización de ciudadanos de otros países que aquí cometen hechos
delictivos o criminales, a veces reincidentes. Este referente considera que la
idea de fondo del proyecto es xenófoba
(que tiene aversión hacia la cultura y las tradiciones de los extranjeros). Esa
postura opositora pareciera que lo que se busca es que los que emigran o se
radican en nuestro país mantengan la indemnidad para cometer toda clase de
ilícitos, que por la lenidad de nuestras leyes pueden ser soslayadas para
después poder seguir delinquiendo, al punto que los registros periodísticos y
las estadísticas policiales nos dicen que ha aumentado exponencialmente la
cantidad de extranjeros, en su mayor parte sudamericanos, que han arribado a la
argentina exclusivamente para cometer toda clase de delitos: secuestros,
arrebatos seguidos de lesiones, “salideras”, “entraderas”, robos a mano armada
y a cara descubierta, violaciones, asesinatos y agresiones, introducción y
distribución de estupefacientes y drogas
alucinógenas, sabiendo de antemano que pueden soslayar el rigor de las penas.
Gil Lavedra ahora reconoce que el espíritu de la reforma hace necesario cambiar
el sistema, pero “los mandamás” de su partido se oponen, como siempre se han
opuesto a todo lo que el Gobierno quiere actualizar o mejorar. Tal el caso de
la ampliación del número de jueces de la Suprema Corte de la Nación que el
actual tribuno Dr. Zafaroni sugiere llevarla a 9, con varias salas con
distintas competencias con jueces de diferente especialidad y conocimientos en
cuestiones que uno entienda comercial, otro penal, otro civil, etc., asuntos
que son de derecho común como él alega. El nuevo sistema con división de salas con
distintas competencias, podrá activar y resolver con mayor premura los casos
que se sometan al arbitrio de la Corte, es posible porque la Constitución
Nacional no fija ni habla de qué forma se tiene que armar y decidir el
tratamiento de los asuntos a resolver. Por lo tanto, no es inconstitucional el
proyecto de que se trata.
La reforma que el Poder Ejecutivo intenta
llevar a cabo del Código Procesal Penal, entre otras cosas busca agilizar los
tiempos de la justicia federal poniendo las investigaciones en manos de los
fiscales, dejando a los jueces el control de las garantías procesales. Esto
plantea una modificación de la Ley de Ministerio Público para crear dos órganos
equiparables al Consejo de la Magistratura para designar y controlar el Ministerio
Público Fiscal y al Ministerio Público de la Defensa. Y mantiene la expulsión
de extranjeros (art.35) que cometen delitos punibles. Los jueces entonces
tendrían el rol de garantizar que se cumplan las garantías. Se agilizarían
todos los procesos que pasarían a ser orales; además de permitir la
participación de las víctimas en cada instancia, poniendo plazo a fiscales y
jueces para resolver las causas.
Al quedar acéfala la presidencia y sin
contar con el vicepresidente para sucederlo (Carlos Álvarez ya había renunciado como consecuencia de haber tomado
estado público ese peculado), el abogado Eduardo
Duhalde,
Presidente de la
Cámara de Senadores, asumió como Presidente del país, después de una aciaga
semana en que ese mando estuvo en pocas horas en poder de varios políticos
ambiciosos sin mayores pergaminos. Duhalde gobernó transitoriamente hasta
completar el mandato que quedó trunco. Al terminar el período llamó a
elecciones, quedando consagrado en segunda vuelta el abogado Néstor Kirchner. (Había sido concejal, intendente
de la Ciudad de Río Gallegos y gobernador de la Provincia de Santa Cruz). Asumió
el 28 de mayo del 2003, gobernando hasta el 2007. Si bien encontró muchas
dificultades económicas, tomó medidas heroicas como última alternativa, contando
para ello con un eficiente y experimentado equipo de asesores. Si bien las
duras medidas no fueron del agrado de los popes, favorecido por el alza de los
precios de los commodities (productos
primarios sin mayor valor agregado), pudo salir airoso, pero terminó presionado
por la errónea actitud absolutista que le ganó muchos adversarios y enemigos. Y
por falta de tino, se echó en contra a la mayoría de los productores agropecuarios que también son
parte del motor del crecimiento y sustento de las economías regionales, pero
que siempre se quejan por las retenciones y demuestran ser insaciables respecto
a la más que suficiente rentabilidad de la producción que no es desconocida.
Abrumado por los
sinsabores que cosechaba y viendo un imprevisible futuro de gobernabilidad, a
lo que se agregaba un inestable e inseguro estado de salud necesario para hacer
frente a eventuales dificultades, propuso a su esposa, doctorada en derecho, como candidata a presidente.
Ella ganó las elecciones y asumió el cargo en el 2007. Esta esclarecida y
talentosa Mandataria, ya había mantenido una extensa trayectoria como eficiente
y virtuosa legisladora, demostrando hasta ahora que le sobra capacidad,
sabiduría y aptitud para gobernar. Por su peculiar desempeño debe soportar permanente
hostilidad y descalificación de la prensa monopólica y de los opositores que distorsionan
la realidad y la injurian por todos los medios audiovisuales, intentando
empañar su figura y conducción. Para contrarrestar esa incesante campaña de
desprestigio, se ve obligada a utilizar a menudo la cadena de radiodifusión del
estado, para mantener al Pueblo informado en forma directa sobre los programas en marcha y lo relacionado con todos los
asuntos de Gobierno, evitando así que se tergiverse lo concerniente a su hábil conducción.
Fue reelegida por cuatro años más con un 54 % de los votos a mucha distancia de
los que la seguían. Para confirmar lo referido, resulta procedente mencionar el
caso del procesamiento judicial que se lleva a cabo todavía sin definición pero
“batiendo el parche” a diario contra el Vicepresidente de la Nación por haber interpuesto
su influencia oficial que culminó con el levantamiento de la quiebra de la tradicional
empresa Ciccone Hermanos Litográfica S.A., por la deuda con la Afip, actitud
incompatible con la función pública, lo que ha merecido hasta ahora una
permanente y encarnizada campaña acabadamente orquestada por la oposición en
connivencia con la prensa monopólica para esmerilar el prestigio de la
Mandataria y tratar de lograr la renuncia del inculpado. Este caso, aunque no
es similar, es menos grave si se lo compara con el procesamiento judicial del
Ingeniero Mauricio Macri, cuyo expediente no registra actuaciones confiando en
la perención de instancia y la manifiesta intención de obtener la prescripción
de la acción penal por el delito de espionaje. Ilícito que cometió por haber intervenido
o “pinchado” encubiertamente el teléfono de su cuñado (esposo de su hermana del
que está enemistado por intereses económicos), para obtener datos de sus conversaciones
privadas. Este delito es determinado por la ley como una pena grave, pero
parece que el Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no merece
ninguna crítica o reproche de los opositores y los medios hegemónicos de
difusión que lo elogian a diario por su comportamiento y el cuestionado manejo
de la administración.
El tiempo que los
argentinos hemos perdido por tantos desencuentros y antagonismo ya no se recupera
ni se puede retrotraer. Ahora estamos en una situación bastante parecida, pero
el escenario es otro y con distintos actores con escasas ideas y sin propuestas
concretas para resolver los problemas. Los que nos gobernaron no buscaron el
consenso, pero ahora lo reclaman insistentemente porque es la única forma de
armonizar los distintos intereses, especialmente cuando se está soportando una
dura y persistente situación económica heredada de las anteriores
administraciones, a la que se acopló la crisis económico-financiera que surgió
con epicentro en los EE.UU. y que
ahora afecta a todos los países del mundo.
Los factores
climáticos y la caída de los precios de los “commodities”, que se agrega a la
creciente, necesidad de caja y los pagos
de los intereses y el ajuste de capital de la deuda externa, están promoviendo
una situación por demás delicada, cuya solución requiere medidas heroicas sin
pérdida de tiempo. Si existiera vocación y suficientes ideas acertadas de la
pléyade de actores para encontrar los medios que conforme a todas las
expresiones, creo que no habría que temer situaciones irreconciliables ni
estallidos sociales. Si continúan los constantes requerimientos interesados de
los distintos sectores, económicos, sociales y políticos, que en la actualidad el
país no está en condiciones de satisfacer, agregada a las posiciones
antagónicas, hostiles y revanchistas de los opositores al Gobierno, no
esperemos alcanzar las ansiadas soluciones para resolver los problemas.
Creo que lo que pasa
en nuestro país es producto de una responsabilidad compartida, tanto en el
pasado como en el presente. Nadie está en condiciones de arrojar la primera
piedra. Muchos de los políticos que ahora
batallan para alcanzar el esquivo poder, ya cuentan en su historial con
alguna responsable actuación como autoridad administrativa o con representación
en los estamentos de la actividad gubernamental. Pero hasta ahora no todos han
demostrado superior vocación o más capacidad que los que representan al Pueblo
elegidos en las urnas para dirigir los destinos de nuestra Patria, vapuleada
por ellos mismos.
A través del cúmulo
de años que cargo sobre mis espaldas, he visto y calibrado a la mayoría de los
hombres que para llegar a la cúspide han apelado a la falacia, a la descalificación
y a toda clase de maliciosos infundios. Si los conocidos de siempre siguen
haciendo lo mismo, no pueden esperar un resultado diferente.
Los opositores no
ignoran que los gobiernos anteriores, en los que formaron parte, mantenían un
permanente déficit de su administración. Para obtener los fondos necesarios
para cubrirlo, no sólo recurrían al
F.M.I. (Fondo Monetario Internacional), sometiendo al país a condiciones
leoninas. Ante la dura reticencia de ese organismo dominado por las grandes
potencias, apelaron a sucesivas emisiones de bonos y títulos para obtener los
recursos que cada vez se necesitaban más porque no podían llenar el barril sin
fondo.
La mayoría de esas
emisiones eran colocadas en el exterior. Ante el poco interés demostrado por
los pequeños inversores, para incentivar la demanda, se dispuso por ley
asegurar a los interesados en esos papeles, que además de la elevada tasa
fijada, el capital de esos valores se iba a ajustar por el C.E.R. (Coeficiente de Estabilidad de Referencia); vale decir, de
acuerdo a la inflación que diera a conocer el INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censo). La mayoría del
púbico profano ignora que la maniobra del Gobierno de reducir los índices de
inflación que da a conocer oficialmente, apunta a rebajar la carga a pagar anualmente
por intereses devengados y el ajuste del capital de una gran parte de la deuda
externa que prevé el C.E.R. por los bonos y títulos emitidos en su totalidad
por los gobiernos anteriores. El procedimiento ha permitido hasta fines de 2012 reducir el costo en unos 30 mil millones de dólares. Esto
ya lo confirmó hace unos días el Profesor de Posgrado de la Facultad de
Ciencias Económicas de la U.N.C. Salvador
Treber. Conforme al monto total actual de bonos y títulos emitidos por los
gobiernos anteriores, la deuda “externa”
que debe afrontar el país -de acuerdo a mis cálculos- habría quedado reducida a 70.000 millones de dólares, aproximadamente,
después del “default” o cesación de
pago que impuso Néstor Kirchner con los
acreedores. Con ese ahorro se ha podido cubrir en parte el presupuesto
nacional y realizar algunas obras en las provincias, solventando también la
Asignación Universal por Hijo (265.000 chicos con mejor calidad de vida y
pensión a 4.900 mujeres embarazadas contenidas en el programa); el Salario
Familiar por Hijos Menores; el Plan Primer Trabajo; la Jubilación de las Amas
de Casa; el plan Procrear (créditos para la vivienda familiar a largo plazo con
moderada tasa de interés); igual que para la compra de maquinaria para el campo
que otorga el Banco de la Nación, institución que también refinanció las deudas
hipotecarias y prendarias -en pesos y en dólares-, cuyos gravámenes en
ejecución -algunas con sentencia firme- angustiaban a los pequeños y medianos
productores agropecuarios; el apuntalamiento financiero con millones de dólares
a las empresas General Motor y Renault para el mantenimiento de la fabricación
de autos, evitando así la suspensión y/o cesantía de los obreros; los diversos
subsidios al consumo familiar de luz y gas, igual que a los combustibles que
utilizan las maquinarias rurales y los camiones que transportan la producción
del campo. Esos importantes recursos hacen posible también financiar la
repatriación de científicos que se fueron al exterior buscando mejores
condiciones que no se daban en el país; la intensificación del desarrollo e
investigación de la energía atómica con mayor infraestructura para crecer y
progresar que es lo que se había relegado. (Ahora INVAP, una empresa del Estado de alta investigación y tecnología, con
instalación en Bariloche, ha ideado y construido por científicos argentinos, un
pequeño reactor atómico, denominado “Carem”, capaz de generar energía nuclear
para abastecer de electricidad a poblaciones de hasta 100.000 habitantes,
emprendimiento actualmente en etapa experimental); la fabricación y lanzamiento
exitoso del primer satélite artificial para comunicaciones, el ARSAT 1, que
orbita en el espacio alrededor de la
Tierra para extender también la proyección audiovisual a todo el territorio del
país, además de radares para mejorar el control y seguridad de nuestras
fronteras, y grandes generadores eólicos
(que funcionan por acción del viento) para obtener energía eléctrica,
importantes instrumentos que antes se importaban; el reinicio de la actividad
de la fábrica de aviones, donde también se ha reactivado la creación y desarrollo
de un nuevo misil de largo alcance y de un cohete
lanzador de satélites -estos últimos ya en proceso de construcción y todos
con tecnología nacional- para explorar
con certeza desde la atmósfera el estado y evolución de los cultivos y poder
prever con antelación los efectos dañinos que podrían ocasionar en el campo los
cambios climáticos; Fuerte inversión en el Salar de Alaroz de la Puna Jujeña en
el que se extrae litio por evaporación por un novedoso proceso económico ideado
por científicos argentinos repatriados. (Nuestro país, junto con Chile y
Bolivia poseemos el 80% de las reservas de litio del mundo, que la industria
moderna cada día necesita más); En la fábrica reactivada, ya se están
construyendo también “Drones”, (pequeñas aeronaves consideradas no tripuladas de
uso comercial y militar de bajo costo y sin registro, que pueden navegar a gran
altura teledirigidas electrónicamente, (no confundir con el aeromodelismo que
tiene actividad aeronáutica recreativa con normativas). En EE.UU. estos aviones
se emplean en vuelos furtivos para expiar y bombardear, decisión que recae en el Presidente de EE.UU., operación
que ejecuta personalmente como Comandante en Jefe desde la Casa Blanca, después
de contar con toda la información estratégica obtenida por satélites espías, para
combatir a los grupos guerrilleros, pero que también matan a mujeres y niños,
que ellos califican de terroristas que habitan y actúan en países que no
aceptan ser explotados por el imperialismo hegemónico liderado por
Norteamérica.
La Argentina no puede
aspirar a ser una nación con independencia y poder soberano, si no mantiene una
política de alta tecnología con desarrollo científico-militar y armamento de
última generación para una eficiente y rápida movilización de las fuerzas
armadas en un vasto territorio y con una extensa costa marítima; disposición
que debe estar respaldada con una activa y sustentable relación exterior firme
y coherente, que disuada eventuales decisiones geopolíticas y estratégicas de
las grandes potencias hegemónicas que intentan avasallarnos como siempre lo han
hecho.
Todo esto es posible
porque Néstor Kirchner, en los primeros días de enero de 2006 canceló, con las
reservas que supo acumular en el Banco Central, la deuda de 9.850 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional, con lo que pudo
rechazar la auditoría técnica de contralor desde hace 8 años que realiza esa
Institución creada por los Grandes Potencias para tener amordazado a los países
de la periferia. Como contrapartida, esta actitud de nuestro Gobierno ha
merecido una moción de censura del F.M.I. con amenazas de tomar otras medidas
de escarmiento. (El imperialismo Financiero Internacional sigue amenazando con
aplicar la ley del garrote, como ya lo ha hecho en otras ocasiones, a los que
se atreven a sacar los pié del plato). En ese mismo sentido, no creo necesario
referirme al vapuleo al que nos está sometiendo el imperialismo financiero
internacional, en el caso de los “fondos buitres” por la deuda “defaulteada” cuando
Kirchner era Presidente, porque ya lo conoce el Pueblo por los hechos sobradamente
conocidos. Recientemente EE.UU. prorrogó hasta fin de año la norma que tendría
que autorizar el ingreso de la carne vacuna fresca argentina a Norteamérica. Al
vencimiento de ese plazo, es probable que inventen algún otro pretexto para
impedir que ingrese la carne. (Ya impide desde hace tiempo el ingreso de miel,
limones y otros productos seleccionados). Nuestro país tiene presentado ante la
Organización Mundial del Comercio contra Estados Unidos, por el cierre de su
mercado que es de larga data. Pero ese Coloso del Norte junto con Europa y
Japón han denunciado ante esa Organización a la Argentina como consecuencia de
poner trabas para reducir importaciones -por la instrumentación transitoria de
Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación para resguardar el saldo de la
balanza comercial y la escasez de dólares-, medida coyuntural que rige para el
ingreso de ciertos artículos que sólo ellos producen con pago al contado; vale
decir, sin financiación. (Un ejemplo es el caso de las autopartes que ellos se
resisten a fabricarlas en la Argentina para que nos veamos obligados a comprarlas
con dólares “liqui” para que sus fábricas armen en nuestro país los automotores
que en un 60% se exportan). Pero la casa matriz de esas empresas, no aportan
divisas para sufragar, por lo menos en parte, el costo de las autopartes que
ingresan). Negocio redondo para ellos, y pérdida de dólares para nosotros. ¡Hasta
cuándo nos van a seguir “esquilmando”¡
Pero desgraciadamente, si se modificara
el índice como pretende la crítica malsana de los opositores, sufriríamos un
costo mucho más elevado. Es de suponer que el constante cuestionamiento al
INDEC, que hacen los opositores permanentemente a través de los principales medios de difusión (periódicos,
radios y
televisión), sólo es una chicana que utilizan para deteriorar la
imagen del gobierno con vista a las elecciones. ¡Qué escasos argumentos
esgrimen los eventuales postulantes que pretenden alcanzar el poder! ¿Esta es
la verdad que cuestionan y la capacidad que demuestran para que los elija el
Pueblo! ¡Qué pobreza Dios Mío! Para ellos lo importante es desmerecer y
descalificar al Gobierno para catapultarse como candidatos a ejercer el
gobierno a cualquier precio, sin importarles el daño que ocasionan al país.
Pero las encuestas no le dan ninguna posibilidad de encaramarse para gobernar,
porque con lo que hacen el Pueblo ya los repudia. Se dice que ni aún armando un
rejunte de las distintas expresiones políticas unidas por el espanto, pero
actuando como una bolsa de gatos para ver quien prevalece, podrían contar con
el número de votos para intentar llegar al poder; por eso apelan a toda clase
de infundios maliciosos que tergiversan la realidad y el futuro del país.
Lo banal y lo frívolo es el escenario que
buscan por todos los medios los opositores para levantar el perfil y la
popularidad política que han ido perdiendo, y que de otra manera no pueden recuperar.
Eso se puede ver a diario en el ambiente de la farándula y en los programas mediáticos
de entretenimiento.
Ahora están desesperados porque ya se están
persuadiendo de la posibilidad de que el Frente para la Victoria podría ganar
en 2015 las elecciones en primera vuelta. Creencia que se basa en el hecho de
que a medida que se acerca la fecha para dirimir en las urnas, el justicialismo
va aumentando la preferencia del Pueblo, que se convence de que a pesar de los
inconvenientes económicos que se atraviesa, se está haciendo un gran esfuerzo
para mejorar la situación, a pesar de las trabas internas y externas que nos
agobian, pero que se van a ir superando en el próximo año que va a ser de
transición, para alcanzar, en mediano tiempo, la cima de una creíble y respetada gran nación.
Debido al índice de
inflación que maneja el Estado, el F.M.I. y algunos tenedores de los bonos, están
ejerciendo constante presión y reclamos, con amenazas de aplicar sanciones,
inclusive recurrir al C.I.A.D.E
(Centro Internacional de Arreglo de Diferencias sobre Inversiones). Órgano
creado por las grandes potencias capitalistas para dirimir judicialmente los
litigios que promuevan los inversionistas por considerar retaceados sus
intereses, para después aplicar la “Ley
del Garrote”.
El año que viene en
las urnas tendremos la oportunidad de encausar lo que los políticos pretenden.
Pero existen serias dudas sobre la capacidad y visión de los hombres que
rivalizan denodadamente con la pretensión de gobernar el país. Los que
descalifican, agravian y sólo denuncian corrupciones, -casi siempre no testimoniadas
ante la justicia- anuncian y promocionan monocordes reformas puntuales sin los
suficientes fundamentos que acrediten de qué manera y con qué recursos genuinos
las llevarían a la práctica, sin lesionar o agravar la actual situación del
erario público, no poseen el sentido de la realidad. O más bien son unos farsantes
embaucadores que continúan perjudicando al país. En ese caso, la
desfinanciación del Estado obligaría a recurrir nuevamente al F.M.I., a emitir títulos y bonos o
acudir a otras fuentes del exterior para obtener los suficientes recursos con un
costo más elevado.
La experiencia nos
dice que cuando los inveterados y persuasivos oradores de tribuna y de los
medios de difusión asumieron los más altos cargos de gobierno, tuvieron una
inoperante actuación que culminó con un resonante fiasco perjudicando a todos
por igual. Si nos consideramos patriotas y queremos el bienestar general,
deberíamos despojarnos de vetustas ideologías y resignar posiciones para
alcanzar el consenso que todos buscamos. De lo contrario estaríamos
escudándonos en las mismas falacias a las que recurren los agoreros de siempre.
Estamos perdiendo el tiempo si no sabemos compartir el destino común para
lograr el bienestar de nuestro Pueblo.
En relación con lo
que acontece en el mundo exterior, voy a referirme a las operaciones que ha
iniciado EE.UU. contra el Estado Islámico (EI) en Irak y Siria que recuerda la
guerra que emprendió contra Vietnam. Al parecer ahora el enemigo es el Yihadismo
islámico. Por eso en estos días el Coloso del Norte es reticente a embarcarse
en otra gran aventura militar, sangrienta, costosa y sin victoria prevista.
De seguir esto así, sin solución a la vista, no
estaría muy lejos que EE.UU. se vea obligado finalmente a un rotundo cambio
total de la actitud de avasallar a los pueblos como lo vienen haciendo hasta
ahora, porque se estarían quedando solos para combatir lo que no pueden acabar
de manera imperiosa y despótica. Esta
nueva postura, para obtener un mejor resultado, debería comenzar con el respeto
a las creencias religiosas ortodoxas milenarias de los pueblos (especialmente
del ISLAM), y a destinar esos descomunales recursos a las regiones olvidadas
del mundo, como forma de ir resolviendo en parte el estado paupérrimo de los
pobladores que viven padeciendo hambre y la expoliación de las grandes
potencias, que los condenan a subsistir careciendo de los elementos mínimos
esenciales para sobrevivir decorosamente, que los convierte en guerrilleros y/o
terroristas irrefrenables, porque no cuentan con otros medios como alternativa para
sacarse de encima tanta opresión inhumana.
En 1964, en el
territorio de Vietnam, EE.UU., con la excusa de detener el avance de la
influencia ideológica China en Asia, había destacado 23 mil soldados que no
tenían función de combate, hasta que en julio de 1965, el sucesor del
Presidente Kennedy, el demócrata Lyndon Johnson, aprobó el despliegue de 100
mil militares en combate, escalada que fue creciendo hasta llegar en 1960 a 540
mil soldados, con un arsenal de aviones de caza, bombarderos y lanza cohetes,
tanques de guerra, misiles, cañones, lanzallamas y armamento manual de última
generación, que devastaron el pequeño territorio desguarnecido de ese país asiático,
al que no pudieron doblegar militarmente, a pesar de la descomunal y
destructora parafernalia que iban poniendo en acción cada vez con mayor
acometimiento. Al comprobar que esa injusta, feroz y sanguinaria incursión
militar no tenía término ni fin, y viendo que perdían la guerra que ellos
mismos habían desatado sin razón geopolítica valedera a un costo sideral que ya
estaba carcomiendo la economía del país, en 1973 huyeron en forma precipitada, desordenada
y uniteralmente de ese campo de batalla, abandonando en la huida todos los
pertrechos que utilizaron a mansalva contra un pueblo que por su ubicación
geográfica y forma de vida no representaba ningún peligro para EE.UU. La guerra
se cobró 58 mil vidas estaunidenses, y otros tantos lisiados, física y
psíquicamente. Vietnam perdió varios millones, entre soldados y habitantes
civiles, en su mayor parte mujeres y niños que se encontraban desamparados sin
ninguna participación en el conflicto. Ahora Barak Obama, conociendo la nefasta
experiencia que sufrieron en Vietnam, en Irak y en Afganistan, no se anima a
incursionar con una nueva escalada con tropas de combate con incierto
resultado, a pesar de que ha iniciado el bombardeo de posiciones y el asesinato
“selectivo” de jefes insurgentes, ataque que también mata a pobladores inocentes,
utilizando los “Drones” (pequeños aviones no tripulados que operan a gran
altura). Aviones que bombardean manipulados directa y exclusivamente por el
Comandante General en Jefe del Ejército, Barak Obama, después de recibir la
certera información que suministran los furtivos Drones a través del
Departamente de Estado.
EE.UU. comienza a
abandonar Afganistán, un país que deja inestable con una guerrilla de talibanes
y Al Qaeda más aguerrida que antes. En 2014 murieron más de 3.000 civiles, en
su mayor parte mujeres y niños. En 2008, según la ONU, murieron unos 5.400
soldados y policías afganos desde que comenzó la invasión de los Yankee. Desde
2001 murieron en Afganistán 2.224 militares norteamericanos y 19.945 heridos. Y
en Irak murieron ente 2003 y 2011 4.491
soldados y 32.244 resultaron heridos con secuelas: depresión, ansiedad,
pesadillas, desmemoria, cambio de personalidad y pensamientos suicidas. Ambas
invasiones dejaron unos 500 mil veteranos con heridas mentales, según indicó el
periodista David Finkel en su libro “Gracias por sus servicios”.
Tras la retirada sin
victoria de estos dos países, han aumentado las listas de espera en los
hospitales de veteranos de Irak y Afganistan, que en un 7,2% no tienen trabajo.
Washington inició la
llamada guerra contra el terrorismo, aduciendo que respondía a los atentados
del 11 de septiembre de 200l que destruyeron las dos torres gemelas. Los
estadounidenses se han embarcado en guerras innecesarias e imposibles de ganar,
a pesar de contar con un abanico de recursos civiles y militares y los medios
técnicos más sofisticados para combatir.
Esta es la era del conflicto permanente, según lo vaticinó en 2011 el Jefe del
Ejército, general George Casey.
Pero todo eso no va a
permitir buenos resultados para EE.UU. y la Otan. Todo lo contrario. Lo que
tienen que hacer es evitar daños mayores. Atento al continuo avance del
insurgente Estado Islámico (EI), que no tendrá término ni fin, mientras las
grandes potencias sigan explotando a los pueblos.
Esta situación obliga
a Obama a ser prudente, pero no avizora que existe otra forma para terminar con
el terrorismo, sin necesidad de perder el orgullo de gran potencia, pero que
puede ganar el respeto y el agradecimiento de todas las naciones de este
planeta. Ahora tiene ante sí un gran desafío, que si lo encara antes de
terminar su mandato, se habrá ganado, como ser humano, un destacado y admirable
lugar en la historia del mundo.
VILLA ALLENDE,
octubre 22 de 2014. Carmelo
Hugo Landi
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